miércoles, 12 de octubre de 2016

Desde la mirada de Jesus

Para ti que estás en búsqueda, un espacio de oracion teresiana.


Es en en ese espacio de tu a TU con quien sabemos nos ama, es donde se escucha la voluntad de Dios, se fortalece la vocacion y se toma la desicion de seguirle no importando las consecuencias que esto conlleve, pues ahi crece la confianza y el abandono en TAN GRAN AMIGO!

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sentir con la Iglesia

LAS LECTURAS

Alimentaba esta aspiración permanentemente leyendo todo aquello que a sus manos llegaba referente a las misiones y a los misioneros. La hermana mayor, sor María del Sagrado Corazón, afirma de ella: “Leía con avidez la vida de los misioneros, porque en ellos encontraba la expresión de sus propios deseos” (Sr. Marie del S.C.). Y ella misma lo afirma en una carta que escribe al P. Roulland: «He leído, después de vuestra partida, la vida de varios de vuestros misioneros [de las Misiones Extranjeras de París]. Leí, entre otras, la de Teófano Venard, que me interesó y emocionó sobremanera» (carta al P. Roulland). 
Su corazón se identificaba con los pensamientos y las acciones de los misioneros, vibraba con ellos; así le acontece al leer la vida del joven mártir de Tonkín: «Reflejan mis propios pensamientos, mi alma se parece a la suya» (Apéndice II). Los mártires son siempre testigos elocuentes, que nos hablan con su vida hecha palabra de fuego.


SENTIR CON LA IGLESIA
(La misión desde dentro, desde el alma, desde la oración)

Santa Teresa de Ávila nos deja como testamento la herencia del amor a la Iglesia, a la que ama y en la que desea morir. Teresa de Lisieux vive en profundidad este amor. Tomando la imagen de san Pablo, contempla a la Iglesia como ese cuerpo místico, con diversos y distintos miembros, pero que participan todos de una misma vida, que es Cristo. Todos debemos ser canales para que a todas las partes de ese cuerpo llegue la savia de la sanación y la salvación. 
Todos podemos ir prendiendo en el mundo pequeñas lámparas con la luz que arde en nuestras vidas. La madre Inés de Jesús —su hermana Paulina— nos cuenta esta confidencia: “Sor María de la Eucaristía quería encender los cirios para una procesión. Mas no disponiendo de cerillas, se acercó a la lamparilla que ardía ante las reliquias. La encontró medio apagada, con un débil resplandor sobre la mecha carbonizada. Logró, con todo, encender su vela y con ella pudo dar fuego a todas las de la Comunidad... Fue aquella llama, casi extinguida, la que produjo aquellas bellas luminarias, las cuales, a su vez, podrían comunicarse a otras infinitas e iluminar el mundo entero... Y todo se debería a la primera lamparilla que originó este incendio. Lo mismo sucede con la comunión de los santos. Frecuentemente, sin que lo sepamos, las gracias y bienes que recibimos son debidas a un alma escondida, porque el Señor, en su bondad, quiere que los santos se comuniquen recíprocamente la gracia por medio de la oración... Cuántas veces he pensado que todas las gracias que he recibido se las debo a la oración de un alma que pudo pedir por mí a Dios y a la que yo conoceré solamente en el cielo" (Últimas conversaciones, 15 de julio). 
«La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos los órganos; comprendí que tenía un corazón, y que este corazón estaba abrasado de amor; comprendí que el amor únicamente es el que imprime movimiento a todos los miembros, que si el amor llegase a apagarse, ya no anunciarían los apóstoles el Evangelio, y rehusarían los mártires el derramar su sangre. Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares porque es eterno. Y exclamé en un transporte de alegría delirante: ¡Oh Jesús, Amor mío, al fin he hallado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor! Sí, hallé el lugar que me correspondía en el seno de la Iglesia, lugar, ¡oh Dios mío!, que me habéis señalado Vos mismo; en el corazón de mi madre la Iglesia seré yo el amor... Así lo seré todo, así se realizarán mis anhelos» (Manuscritos, cap. XI). 

Su vivir es Cristo y para Cristo. Ha encontrado su razón de ser en plenitud. Su vida y su muerte, sus alegrías y dolores...; le da igual, porque todo ha sido ofrecido, desde el amor, a fin de ganar almas para Cristo. De ella, y con toda exactitud, podemos decir que “en poco tiempo, hizo grandes cosas”.

martes, 27 de septiembre de 2016

El violento deseo de ser misionera

UNA COMUNIDAD MISIONERA


Teresita leía "anales misioneros". Para ti cuales son las lecturas que más frecuentas. Ella siente desde ahí enormes deseos de ser misionera. Y para ti, cuales son tus héroes? Que se esconde en lo secreto de tu corazón con respecto al deseo de un Dios que sigue buscando trabajadores para su viña?

Hay una edad, la edad de la adolescencia, en que todos, de una manera o de otra, buscamos o hemos buscado nuestro “ídolo”; nos apasionan y nos ilusionan aquellas personas que de alguna manera encarnan un ideal. A los 14 años, Teresita, amante de las lecturas de los misioneros y misioneras, al terminar, de leer los Anales Misioneros de la Propagación de la Fe, siente un vehemente impulso de imitar a aquellas religiosas que han partido a la búsqueda de los que todavía no conocían a Cristo. Las admira y comienza ya a sentir el deseo de hacerse religiosa de las Misiones Extranjeras de París. 
Le entusiasmaban aquellas crónicas que tan bien sintonizaban con aquel hervor que bullía en su interior. En un momento siente como un estallido en su corazón, y después de un silencio profundo exclama: «¡Qué violento deseo siento de ser misionera! ¿Qué sucedería si lo reavivase aún más con la visión directa de ese apostolado? Me haré Carmelita... para sufrir más y con esto salvar más almas» (Consejos y recuerdos). 
A la edad de 15 años y tres meses emprende la subida al Carmelo en el convento de Lisieux. Allí, efectivamente, reaviva el deseo de ser misionera cuando escucha la historia del convento que esa comunidad había fundado en Indochina, en la ciudad de Saigón, trece años antes de nacer ella. 
La historia es conmovedora. Monseñor Domingo Lefebvre, vicario apostólico de Indochina, se hallaba, a mediados del siglo XIX, por segunda vez en la cárcel de Hué. Encadenado, como san Pablo, pasaba los días orando en espera del cumplimiento de la pena de muerte a la que había sido condenado. Pedía al Señor la gracia de un monasterio contemplativo, con un grupo de almas orantes que se inmolaran por aquella misión para que cesasen las persecuciones tan horrendas y sangrientas contra los misioneros de Annam. Así se lo pedía también constantemente a santa Teresa de Ávila, de la que era muy devoto. «Un día —nos cuenta— se me apareció la Santa y me dijo: “Establece un Carmelo en Annam: Dios será grandemente glorificado”». 
Pocos días después recibe en la cárcel la grata noticia de que una prima suya ha profesado en el convento de Lisieux con el nombre de Genoveva de la Inmaculada Concepción. ¡Dios iba abriendo camino en medio de aquella selva oscura! Inexplicablemente y de forma providencial es liberado de su condena a muerte y se le otorga la libertad. 
No sólo se le habían abierto las puertas de la cárcel, sino que también, a través de los signos, había brillado un rayo de esperanza en medio de la tormenta de todos esos grandes nubarrones. Pronto monseñor Lefebvre dirige una carta al convento de carmelitas de Lisieux. Por aquel entonces estaba de priora la madre Genoveva de Santa Teresa; otra santa, de la cual nos dirá santa Teresita que guardaba como una reliquia el pañuelo en que había recogido su última lágrima. La respuesta fue rápida y decidida. El 1 de julio de 1861 tres religiosas salían para Indochina y el 15 de octubre de ese mismo año se inaugura el primer Carmelo de Oriente en la ciudad de Saigón. Se cumple la promesa de santa Teresa, y Dios fue “grandemente glorificado”, porque en poco más de cien años han brotado de él unos cuarenta monasterios. Al celebrarse el primer centenario, un periódico no católico de Saigón, Dong Nai, hacía este comentario: “Por los pecados y delitos que cada uno de nosotros puede cometer, sabemos que hay una religiosa encerrada en un monasterio de clausura que está expiando por nosotros”. 
La semilla caía en tierra buena y todos estos relatos enardecían más cada día esos vehementes deseos que la joven religiosa sentía por la salvación de las almas. «Desearía ser enviada al Carmelo de Hanoi para sufrir mucho por Dios. Si me curo, quisiera ir allí para vivir enteramente sola, sin alegría ni consuelo alguno en la tierra. Ya sé que Dios no necesita de nuestras obras, y aun estoy segura de que allí no prestaría yo servicio alguno, pero sufriría y amaría. Esto es lo que cuenta a los ojos de Dios» (Últimas conversaciones, 15 de mayo).



jueves, 22 de septiembre de 2016

Octubre-mes misionero

Se acerca octubre, el mes misionero, por eso queremos compartir por secciones contigo, la experiencia misionera de santa Teresa de Lisieux, la gran patrona de las misiones, junto a san Francisco Javier. 

Santa Teresa del Niño Jesús fue nombrada por Pío XI, en 1925, Patrona de la Obra de San Pedro Apóstol para el Clero Nativo y, en 1927, Patrona de las Misiones junto con san Francisco Javier. Nació en Normandía, Francia, el 3 de enero de 1873, fue monja de clausura a la edad de 15 años, y dedicó su existencia a orar y a sacrificarse por los sacerdotes, especialmente los misioneros. Murió muy joven, a los 24 años, pero dejó un mensaje excepcional por su sencillez y profundidad.

UNA FAMILIA MISIONERA

Aunque la santidad no se hereda, sí podemos decir que las circunstancias que nos rodean normalmente van moldeando nuestra vida. Vivía Francia por aquel entonces un esplendoroso espíritu misionero, que había penetrado en los hogares cristianos. Así, la señorita María Paulina Jaricot, apoyada por su familia y sorteando mil dificultades, concibe la idea madre de la Propagación de la Fe; monseñor Carlos A. Forbin Janson funda la Obra de la Infancia Misionera; y, posteriormente, se establece también la Obra de San Pedro Apóstol, impulsada por la entrega generosa y la dedicación plena de Juana Bigard y de su madre, Estefanía. 
Santa Teresa nace en una casa donde se vive intensamente el espíritu, misionero. Los Martin-Guèrin, sus padres, suspiran por tener un hijo misionero y, en compensación de este deseo frustrado, ofrecen todos los años una buena limosna para la Propagación de la Fe. Eran abundantes las oraciones y los sacrificios que se imponía esta familia pidiendo a Dios la conversión de los pecadores. 
Es emocionante leer el testimonio que Teresa, la más pequeña de las hijas, nos ha dejado de sus padres: «Ellos pidieron al Señor que les diese muchos hijos y que los tomara para sí. Fue escuchando este deseo. Cuatro angelitos volaron para el cielo y las cinco hijas que quedaron en la arena escogieron a Jesús por Esposo. Mi padre, con un ánimo heroico, como un nuevo Abrahán, subió tres veces a la montaña del Carmelo para inmolar a Dios lo que tenía de más querido. Primero fueron sus dos hijas mayores... Después la tercera de sus hijas... en el Convento de la Visitación... Al escogido de Dios no le quedaban más que dos hijas: la una de dieciocho años, la otra de catorce. Ésta, Teresita, le pidió volar al Carmelo, lo cual obtuvo sin dificultad de su padre. Cuando la hubo conducido al puerto, dijo a la única hija que le quedaba: “Si quieres seguir el ejemplo de tus hermanas, consiento en ello, no te preocupes por mí”. Más tarde, él mismo dirá: “Dios sólo puede exigir un sacrificio como éste... Mas no me compadezcáis, porque mi corazón rebosa de alegría”» (Manuscritos, cap. VII). Eran muchas las obras de caridad que hacían, pero su mayor alegría y empeño principal era la conversión de un pecador. 
Estas ideas van formando y conformando la personalidad de aquella niña: «El Señor me hizo nacer en una tierra santa y como impregnada de un perfume celestial» (Manuscritos, cap. I). Y en una carta a uno de sus “hermanos” misioneros añade: «Dios me ha dado un padre y una madre más dignos del cielo que de la tierra» (carta al P. Bellière). Nacida en este jardín, ella misma nos dirá más tarde: «Si hubiera sido libre para disponer de mis bienes, me habría arruinado ciertamente, porque no podía ver una persona en la miseria, sin darle en seguida cuanto necesitaba» (Últimas conversaciones). A este propósito nos recuerda lo que hacía a sus ocho años: «Sacaba de mi hucha algunas limosnas para entregarlas en determinadas fiestas solemnes a la Obra de la Propagación de la Fe» (Manuscritos, cap. III). 
De interna en el colegio de las benedictinas, le gustaba llevar una cruz llamativa que le hacía recordar a los misioneros. Ella misma nos dice: «Me gustaba muchísimo asistir con las religiosas a todos los oficios. Llamaba la atención entre mis compañeras por un crucifijo que Leonia me había regalado, y que llevaba atravesado en el cinturón, como lo llevan los misioneros». 
Podemos decir de ella que fue una flor tan cuidada de Dios y de sus padres que desde sus primeros años emprende el camino de la disponibilidad y de hacer siempre la voluntad de Dios. Era tal su delicadeza que confiesa no recordar haber dicho nunca un no a Jesús desde que tenía tres años.


Hay en tu familia, en la parroquia, entre tus amigos, o en personas que conozcas, que vaya despertando en ti el espiritu misionero? 



miércoles, 21 de septiembre de 2016

vocacion religiosa de Sor Isabel de la Trinidad



Un deseo que Dios pone, en medio de la prueba

A los 13 años confiesa a su madre que quiere ser carmelita descalza. Esta se opone y prohíbe a la muchacha hablar de ello y visitar a las monjas. Isabel no quiere disgustar a su madre y acepta, pero a los 14 años se siente movida a hacer un voto privado de virginidad. Exteriormente nadie lo notará, pero ella vivirá suspirando por el Carmelo, tal como vemos en sus poesías y en sus diarios. Por entonces escribe:

Jesús, estoy enamorada de ti / y deseo ser tu esposa cuanto antes. Deseo sufrir contigo / y morir ya, para verte.
Y dos años después: ¿Por qué me haces –ay– languidecer? / Cuánto me gustaría ser tuya ya y así vivir en soledad contigo / lejos incluso de los que amo con locura.
¿Por qué me haces –ay– languidecer / dilatando el cumplimiento de mis anhelos?  Es el Carmelo donde Dios me llama / y mi alma vuela presto a su reclamo.

Isabel desearía entrar en el Carmelo para ser toda de Jesús, pero ante la oposición de su mamá opta por entregarse al Señor cada día, en cada momento, en medio de sus ocupaciones seculares, mientras espera el permiso para entrar al convento y vivir ahí su vocación. Ella es carmelita en el mundo, vive toda su existencia orientada hacia la santidad en su propio estado y en su propia casa, haciendo lo que debe hacer con la mayor naturalidad y sin ruidos, esforzándose por vivir las virtudes humanas de una manera extraordinaria. Entre estas virtudes destacan su amabilidad con todos, su servicialidad, su inmensa alegría y humorismo, los finos detalles que tenía con su madre y su hermana y su sentido profundo de la amistad. Era admirada por su belleza y elegancia y querida por la finura de su trato. Todos los que la conocen insisten en que es «encantadora». En sus numerosas cartas cuenta sus partidos de tenis, sus largos paseos, las fiestas y bailes, los conciertos… sin faltar referencias a vestidos, peinados, moños ¡y pretendientes! Aparentemente, como una chica más de su edad y condición. Si no fuera por el testimonio de sus escritos, desconoceríamos lo que pasa en su corazón:

Mi corazón está siempre con Él / y día y noche piensa sin cesar en ese celestial, divino Amigo / a quien su amor quisiera demostrar. También se eleva a Él este deseo: / No morir, sino sufrir por largo tiempo, sufrir por Dios, darle la propia vida / rogando por los pobres pecadores.¡Estas son mis santas ambiciones!


El Dios que lleva a termino el deseo que pone en el corazón

Ni los ruegos del párroco, ni la intercesión de otras personas hacen cambiar de opinión a su madre. Finalmente, cuando contaba 19 años, su madre le dio permiso para frecuentar a las carmelitas y hacerse una de ellas al llegar a la mayoría de edad, que entonces se alcanzaba a los 21:
Margarita ha vuelto a hablar a mamá de mi vocación […]. Después de comer, mi pobre madre me habló del asunto y, cuando vio que mis ideas seguían siendo las mismas, derramó copiosas lágrimas y me dijo que cuando cumpliera los veintiún años no me impediría irme, que solo faltaban dos años, y que en conciencia no podía abandonar antes a mi hermana. […] Cuando las vi a las dos llorando por mí, también a mí se me inundaron los ojos de lágrimas. ¡Ay, Jesús mío!, tienes que ser precisamente Tú quien me llama y me sostiene, tengo que verte a ti tendiéndome los brazos por encima de estos dos seres tan queridos, para que no se me parta el corazón. Yo haría cualquier cosa por evitarles una sola lágrima, y soy yo quien se las hace derramar de esa manera… Lo sé, Maestro mío, Tú me quieres y me das fuerzas y valor. En medio de mis lágrimas, siento una paz y una dulzura infinitas. Sí, pronto podré ser tu esposa. Durante estos dos años me esforzaré aún más por ser una esposa menos indigna de ti, Amado mío (Diario 105).
Ese mismo día escribe una larga (112 versos) y emotiva poesía para dar gracias a la Virgen, a la que estaba haciendo una novena pidiéndole que consiguiera la autorización materna:
 Oh, María, mi madre muy amada, / oh, Virgen, a quien tanto he invocado, gracias, gracias, mi gozo es demasiado; ¡qué alegría me inunda el corazón! […]
Aún no he terminado mi novena, / madre mía, y ya he sido escuchada […] Oh mi Amado, mi amor incomparable, / ¡único por quien vivo y a quien amo tanto!
¡Jesús, sí, quiero consolarte! / ¡Divino Esposo, temo estar soñando! […] Seré tuya a la vuelta de dos años, / me cubriré con tu vestido santo. Como respuesta a tu llamada urgente, / todo lo dejaré por el Carmelo.
En su primera visita a las Carmelitas, estas le entregan la Historia de un alma de la Hna. Teresita del Niño Jesús, fallecida dos años antes y con la que se sentirá profundamente identificada en su camino de amor, de confianza y de abandono. En sus Notas íntimas vemos con claridad sus sentimientos y deseos en estas fechas, en profunda comunión con Sta. Teresita, a la que citará continuamente en sus cartas hasta el final de su vida:
¡Jesús, Amado mío, qué dulce es amarte, ser tuya, tenerte por único Todo! Ahora que vienes todos los días a mi corazón, que nuestra unión sea más íntima todavía. Que mi vida sea una continua oración, un prolongado acto de amor. Que nada pueda distraerme de ti, ni los ruidos, ni las distracciones, nada ¿eh? ¡Cómo me gustaría, Maestro, vivir contigo en el silencio! Pero lo que me gusta, por encima de todo, es hacer tu voluntad. Y como Tú quieres que yo siga aún en el mundo, me someto de todo corazón por amor a ti. Te ofrezco la celda de mi corazón, para que sea tu pequeña Betania. Ven a descansar allí, te quiero tanto. […] Quiero cumplir con perfección tu voluntad y corresponder siempre a tu gracia. Deseo ser santa contigo y para ti, pero siento mi impotencia: se Tú mi santidad. […] Cada latido de mi corazón es un acto de amor. Jesús mío, mi Dios, ¡qué bueno es amarte y ser totalmente tuya! (Nota íntima 5).
A medida que se acerca su 21º cumpleaños, parece crecer la oposición de su madre a su entrada en el Carmelo. Isabel alcanza una madurez asombrosa y sabe vivir en plenitud su vocación cristiana en el mundo, aunque con el corazón en su amado Carmelo:
Si viera cómo sufro viendo a mi pobre mamá desconsolada a medida que se acerca mis veintiún años… Se deja influenciar mucho: un día me dice una cosa y al día siguiente, todo lo contrario […] Yo me entrego, me abandono en brazos de mi Amado divino y me quedo tranquila: sé de quién me he fiado. Él es todopoderoso, que lo disponga todo a su antojo. Yo solo quiero lo que Él quiere, solo deseo lo que Él desea, solo le pido una cosa: ¡Amarle con toda el alma, pero con un amor verdadero, fuerte y generoso! Durante estos días hemos estado muy ocupadas en un montón de cosas, y ahora vuelven a empezar las reuniones. Usted sabe lo poco que eso me gusta; pero, bueno, se lo ofrezco a Dios. Me parece que nada puede alejarnos de Él si obramos solo por Él, viviendo siempre en su sagrada presencia y bajo esa mirada divina que penetra hasta lo más íntimo del alma; incluso en medio del mundo se le puede escuchar en el silencio de un corazón que quiere ser solo suyo (Cta. 38).
A pesar de su dolor, encuentra fuerzas para consolar a una joven que se encuentra en una situación parecida a la suya. No decrecen sus deseos de hacerse carmelita, pero sabe que tiene que vivir el presente con intensidad, que no debe esperar a estar en el convento para ser toda de Jesús, que también en su casa y en medio de mil actividades puede alcanzar la plenitud del amor:
Jesús quiso, hace un año, que nuestras almas se encontrasen; Él fue quien nos unió tan íntimamente. ¡Ese es el secreto de nuestro profundo afecto! Hay algo muy íntimo entre nosotras. El viernes pasado se lo decía yo a nuestra madre, hablándole de ti. Querida hermanita, déjate cuidar, no seas imprudente, ¡hazlo por Él! ¡Qué bueno es nuestro Prometido, sí, qué bueno es! Y cuando nos prueba, parece, ¿no es cierto?, que está todavía más cerca y que la unión es más íntima. ¿Sabes?, nosotras somos sus víctimas, Él nos marca con el sello de la Cruz para que nos parezcamos más a Él. ¡Ah, cómo te ama, querida Margarita, a ti a quien se complace en ponerte en su Cruz! Hay trueques de amor que solo en ella pueden comprenderse... Voy a confiarte una cosa: ¿Sabes?, me parece que Él es nuestra Águila divina y nosotras somos las presas de su amor. Él nos coge, luego nos pone sobre sus alas y nos lleva muy lejos, muy alto, a esas regiones en las que al alma y al corazón les gusta perderse... ¡Sí, dejémonos coger, vayamos adonde Él quiera! Un día, nuestra Águila adorada nos hará entrar en esa patria por la que suspiran nuestros corazones. ¡Ay, qué felicidad, hermanita, qué bien estaremos allí! Peromientras quiera dejarnos aquí en la tierra, amemos, amemos todo lo que podamos, vivamos de amor, queridísima hermanita (Cta. 41).
Las vacilaciones de su madre hacen crecer su sufrimiento, que se convierte en instrumento de purificación y de identificación con Cristo: «¡Cuánto sufro, Dios mío! Pero acepto seguir en este estado todo el tiempo que a ti te plazca, pues este feliz sufrimiento purifica mi alma que Tú quieres unir más íntimamente a ti. Más, más aún, todo el tiempo que quieras, pero sosténme Tú, pues soy muy débil. Tú ya sabes que Tú, y solo Tú, eres el único a quien amo, el único a quien vivo encadenada… Amor, ¡qué bueno es poder darte algo yo a ti, que tanto me has regalado!» (Nota íntima 11). A pesar de todo, su presencia exterior sigue siendo la de una joven alegre y educada, sin que nada haga sospechar su dolor. Isabel se mantiene firme en su vocación y, apenas cumple 21 años, hace comprender a su madre que su decisión es firme y que ya nada se puede oponer a la realización de su deseo. Escribe numerosas cartas de despedida a sus conocidos y, finalmente, el 2 de agosto de 1901 entra en el arca santa del Carmelo, tan largamente deseada.


viernes, 26 de agosto de 2016

RETIRO CARMELITANO

SI SIENTES UNA PROFUNDO ANHELO POR EL DIOS VIVO Y UN DESEO FERVIENTE DE LLEVAR ESTA NOTICIA A LOS DEMAS, ASI COMO LOS GRANDES HOMBRES Y MUJERES DEL CARMELO LOS SINTIERON,  ES PORQUE TAL VEZ DIOS TE ESTE LLAMANDO! QUISIERAS DARTE LA OPORTUNIDAD DE DISCERNIR? SI TAL VEZ DIOS TE LLAMA A SER PARTE DEL CARMELO?


RETIRO VOCACIONAL DESDE LA TIERRA DEL CARMELO LOS DIAS DEL 25-27 DE NOVIEMBRE DEL 2016.

TE INVITAN LAS HERMANAS CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA

LUGAR: 9600 Deer Trail Dr, Houston, Tx 77038

Tel 281 44 555 29

Cel. 832 95 12 744


CONTACTANOS SI TE GUSTARIA PARTICIPAR

RETIRO CARMELITANO

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lunes, 8 de agosto de 2016

Martir, Carmelita y santa

Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)



Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)
, Virgen y Martir. Edith Stein nació en Breslavia, capital de la Salesia prusiana, el 12 de Octubre de 1891, undécima hija de una familia judio-alemana profundamente religiosa. 

Desde la infancia Edith manifiesta una inteligencia brillante y vivaz. Aunque criada en los valores del judaismo, a los catorce años abandona la fe de sus padres y se declara atea. En1911 se inscribe para estudiar Psicología e Historia en la Universidad en Cottinga. Descubre la corriente fenomenológica y en 1913 entra a estudia con el propio Edmundo Husserl, fundador de la Fenomenologia. Con su fama de filósofa brillante, Edith se convierte en la asistente de Russerl en su cátedra en la universidad de Friburgo. La amistad que anuda en Gottinga con los filósofos Maz Scheler (católico) y Adolfo Reinach (protestante) le sacude el mundo de sus prejuicios racionalistas. En 1921, tras leer la autobiografia de Santa Teresa de Avila, se convierte al cristianismo, recibiendo el bautismo en 1922. De 1923 a 1931 enseña filosofía en Speyer. En 1933 es llamada a enseñar en el Instituto Pedagógico de Munster. actividad que al año tiene que suspender debido a las leyes raciales de la Alemania de entonces. 

En 1933 entra como novicia al Carmelo Descalzo de Colonia y, al hacer sus votos religiosos, toma el nombre de Sor Teresa Benedicta de la Cruz. Dado que en los libros de la policia hitleriana aparece como "no aria", la presencia de Sor Teresa Benedicta en el Carmelo de Colonia pone en peligro a todas las demás hermanas, por lo que sus superiores deciden enviarla a Echt, en Holanda, ciudad en la que las Carmelitas Descalzas tienen un monasterio. Sor Teresa Benedicta parte de Alemania el 31 de DIciembre de 1938 en plena noche. Pero ni siquiera en Holanda está segura. En la tarde del 2 de Agosto de 1942 dos agentes de la Gestapo llamaban al portón del Carmelo de Echt en busca de Sor Edith Stein. Primero la llevaron al campamento de Westerbork en el norte de Holanda, y luego la trasladaron al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. El 9 de Agosto, junto a otros deportados, sor Edith Stein-Teresa Benedicta de la Cruz cruzaba el umbral de la cámara de gas y sellaba la propia vida con el martirio. 

Un puñado de cenizas y tierra oscura pasada a fuego en los hornos crematorios de Auschwitz es todo lo que queda de Sor Edith Stein, entrerrado en el pavimento de la iglesia de San Miguel de Breslavia (hoy Wroclaw), confiada a los salesianos, a pocos pasos de la mansión de la calle San Miguel, numero 38, que fuera la casa de la familia Stein. 

En Mayo de 1987 fue proclamada beata, canonizada el 11 de Octubre de 1998 y en 1999 declarada co-patrona de Europa juntamente con Santa Brigida de Suecia y Santa Catalina de Siena. Judia, filósofa, feminista, atea, religiosa, teóloga, mistica y mártir, el Papa Juan Pablo II dejó dicho de ella que "lleva en su intensa vida una síntesis dramática de nuestro siglo".

viernes, 5 de agosto de 2016

Santa Teresa de los Andes

Teresa de los Andes escribe a una amiga que se encuentra en búsqueda,  se desborda en consejos, pues ha recorrido el camino…


“La vida religiosa es, hermanita mía, no es sino vida de sacrificio. El alma se ha dado a Dios y debe darse enteramente, pues el amor no deja nada para sí; todo lo consume, para que de esas cenizas se levante una persona sola: Cristo. La criatura se consumió en la divinidad. Ella no tiene voluntad, sino lo que diga Jesús por sus superiores. Si la mandan trabajar, aunque esta enferma lo debe hacer. Si le ordenan rezar y después dejar ese rezo e irse a sus hermanas, lo debe hacer. Esto sin decir palabra. Jesús obedeció en silencio. Su espíritu y su corazón deben someterse en silencio. Cristo era superior a las criaturas, veía el mal que le causaban los judíos al darle muerte y, sin embargo, se sometía enteramente sin murmurar. Sufre la religiosa al vencerse a si misma en despreciarse y humillarse, en vencer sus defectos y adquirir las  virtudes para ser perfecta; en amar y servir con alegría y caridad a aquellas de sus hermanas que no tienen voluntad para con ella. Mas hermanita mía, hay otros sufrimientos aún mayores que no se si los comprenderás. Estos son las sequedades del espíritu, que consisten  en verse enteramente abandonada de Dios; en no sentir ningún fervor en la oración. Como somos tan miserables nos apegamos al fervor sensible, a sentir el amor de Dios sensiblemente, y vamos muchas veces a la oración a buscar los consuelos de Dios, pero no  a Dios. Esto es imperfección y nuestro Señor purga  a las almas que quiere dándoles estas sequedades, y solo cuando ya no les importa sentir o no sentir, les regala y las consuela. Este es el mayor sufrimiento pues el alma se ve abandonada a sus fuerzas, separada de Dios a  quien tanto ama y cercada de tentaciones; llena de flaquezas. ¡Como será este sufrimiento  que Nuestro Señor llamo a su Padre con angustia al verse abandonado de Dios! ¡Cuánto mayor será el sufrimiento del alma al verse sola sin Aquel por quien lo dejo todo!!!
Me dices que quieres ser la casita de Dios. Me alegro mucho por ello, pues veo por eso que lo quieres. Sor Isabel de la Trinidad decía: “Dios es el cielo y Dios esta en mi  alma”. Luego tenemos el Cielo en nuestra alma. “                                                       

Santa Teresa de los Andes
Carta no. 65 

Testimonio de Teresa de Lisieux


“Me dedicaba principalmente a amar a Dios. Y amándole he llegado a comprender que mi amor no debe manifestarse solamente por medio de las palabras por que no los que dicen: ¡Señor. Señor! Entraran en el Reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad de Dios.[…] El sello por el que todo el mundo conocerá  que  son discípulos míos, será precisamente por el amor. Madre mía meditando estas palabras de Jesús, comprendí cuan imperfecto era el amor que yo tenía  a mis hermanas. Vi que nos las amaba como Dios las ama. ¡Ah, comprendo que la caridad perfecta consiste en soportarlos defectos de los demás, en no escandalizarse de sus debilidades de los demás, en sacar edificación de los menores actos  de virtud que se les ve practicar. Pero sobre todo comprendí que la caridad no ha de quedar encerrada en el fondo del corazón. Nadie, dijo Jesús enciende una  candela para ponerla debajo del celemín, sino que la pone sobre el candelero para que alumbre a los que están en la casa. Me parece que esta candela representa a al caridad que debe alumbrar, alegrar, no solo a los que me son mas queridos, sino a TODOS los que están en la casa, sin exceptuar a nadie.[…] ¡Ah, Señor! Se que mandas nunca  nada imposible. Conoces mejor que yo mi debilidad, mi imperfección. Sabes que nunca podré amar a mis hermanas  como tu las amas, si tu mismo, ¡oh, Jesús mió! No las amas. Por que querías concederme esta gracias es por eso guié me diste un mandamiento nuevo.[...]la caridad no debía consistir  en los sentimientos , sino en las obras.

lunes, 18 de julio de 2016

LA VOCACION NACE EN LA FAMILIA

La Vida Consagrada es una aventura hermosa, que  permite dar la vida minuto a minuto, en todo lo que somos y en todo lo que hacemos, uno mismo desde la pequeñez se transforma en don para los demás, dándonos completamente en la tarea Evangelizadora desde nuestras comunidades, llamados a ser profetas de la esperanza, es decir a despertar el mundo a  lo absoluto y a la felicidad plena que sólo se encuentra en Dios. Desde el llamado, cada uno de nosotros podemos experimentar lo de San Pablo “Llevamos un tesoro en vasijas de barro.”
Por eso seamos promotores de Vocaciones Consagradas y Sacerdotales en nuestros  hogares, rezando en familia y en comunidad, esta oración, rogando a nuestra Madre María Reina de la Familia que interceda ante el dueño de la mies,  por actuales y futuras vocaciones. Por quienes están en formación y por quienes se han consagrado definitivamente para que sean fieles hasta el final, asimismo para que en el corazón de los jóvenes, el Padre suscite el deseo de seguir a Cristo en la obra de su reino.


Oración de las familias por las vocaciones

¡Oh, Sagrada Familia de Nazaret!,
comunidad de amor de Jesús, María
y José, modelo e ideal de toda
familia cristiana, a ti confiamos
nuestras familias.

Abre el corazón de cada hogar a la
fe, a la acogida de la Palabra de
Dios, al testimonio cristiano, para
que llegue a ser manantial de
nuevas y santas vocaciones.

Dispón el corazón de los padres
para que con caridad solícita,
atención prudente y piedad
amorosa, sean para sus hijos guías
seguros hacia los bienes espirituales
y eternos.

Suscita en el alma de los jóvenes
una conciencia recta  una voluntad
libre, para que creciendo en
sabiduría, edad y gracia, acojan
generosamente el don de la
vocación divina.

Sagrada Familia de Nazaret, haz
que surjan vocaciones Consagradas
y Sacerdotales dispuestas a
evangelizar y acompañar a las
familias de nuestro tiempo,
promoviendo y defendiendo el amor
y la vida. Amén.

María Reina de las familias, danos
Consagradas Misioneras de la Familia
María Reina de nuestro hogar, danos
Sacerdotes Misioneros de la Familia.


domingo, 3 de julio de 2016

Noviciado

El noviciado es el tiempo en que la novica inicia su vida religiosa en el Instituto mediante el ejercicio continuo de la vida de oración contemplativa en silencio y soledad, la intimidad con María, la experienica de vida comunitaria y la vivencia de los consejos evangelicos. 

domingo, 26 de junio de 2016

Junio del 2016-Aniversario de vida consagrada

El 25 de Junio celebraron su aniversario de vida consagrada algunas de las  hermanas de Carmelitas Misioneras de santa Teresa de la provincia de la Sagrada Familia en Houston.

Bodas de oro las hermanas Victoria Eugenia de Sta. Teresa Álvarez, Elsa Marina de la Cruz Miranda
Y Aurora Celina de la Sta. Faz Hernández. 

Y bodas de plata la hermana Margarita de Jesús Castro



Fue un espacio para dar gracias a Dios como Congregación, como Iglesia y como humanidad  a la que las hermanas sirven en esta parte del mundo, Houston Texas. También fue un tiempo para agradecer y alabar la misericordia y fidelidad  de Dios en cada una de ellas, así como en la huella que han ido dejando en las comunidades y apostolados por donde han pasado.

La respuesta de ellas y la fidelidad del Dios que ha venido haciendo maravillas en sus vidas nos recuerdan que Dios sigue llamando a su servicio, pues su sueño en la construcción del Reino sigue en su corazón.

La vida religiosa sigue siendo un proyecto del que Dios se vale para su proyecto salvador. Tu, te animas a seguir sus pasos en la vida consagrada? 

martes, 31 de mayo de 2016

Qué buscas?

Cuando de pronto te das cuentas que estás hecho para lo grande, que naciste para ser feliz. Que tu gran dignidad esta en lo infinito, donde encuentras la alegría de servir, el gozo de ser y existir para lo esencial, para servir a los demás. Cual es tu vocación que buscas? Qué te inquieta en el interior? Contempla, calla, escucha, ama, deja que el misterio se haga presente en tu interior. 


martes, 17 de mayo de 2016

Jornada Mundial por las vocaciones (IV Parte)

Y por ultimo...

María cantó la alegría de salir de sí misma!
La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su ''fiat'' a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás. Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros''.

sábado, 14 de mayo de 2016

Reparte tus siete dones segun la fe de tus siervos

Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Nuestro Dios nos da la capacidad de discernir rectamente la realidad teniendo como criterio su amor, a la hora de reflexionar y de vivir.


El Señor nos regala en los hermanos su palabra de guía y de consejo en el camino, y hace de nosotros compañeros y signos de su amor para la senda de los que nos rodean.


El Señor nos regala este don para que podamos entender y también acoger la realidad que nos rodea como don suyo, comprendiendo el sentido que tiene la vida.

Dios nos regala la constancia en el bien a pesar de las dificultades, asegurándonos su presencia y su mano en nuestro hombro ante las sombras que surjan por la fidelidad en la construcción del Reino.


 
El Señor nos regala poder amarle y vivir nuestra relación con Él construyendo un mundo más justo y fraterno con nuestros hermanos y hermanas, hijos todos de un mismo Padre
Nuestro Dios nos regala tener siempre la inquietud de acercarnos más a Él, evitando todo lo que pueda impedir que sea el centro de nuestra vida.

Dios nos regala saborear, gustar, su presencia en todo lo que nos rodea, acogiendo, profundizando y viviendo su Palabra presente en la Biblia y en las palabras vivas de nuestros hermanos y hermanas.

martes, 10 de mayo de 2016

VENGAN Y VEAN

Has pensado en la vida sacerdotal o consagrada? Deseas reflexionar sobre el plan de Dios en tu vida? Entonces este retiro es para ti. 
Ven a profundizar el llamado de Dios en tu vida y preguntarle en oración que es lo que quiere de ti. El retiro Vengan y Vean es para hombres y mujeres solteros de 18 a 35 años de edad que tengan la inquietud y deseen aprender sobre la vida religiosa y sacerdotal. Habrá oración, reflexión en silencio, presentaciones, conversaciones en grupo y uno a uno con sacerdotes y religiosas de diferentes comunidades quienes estarán brindando apoyo y experiencia durante el retiro. 

HOLY NAME RETREAT CENTER
460 BUNKER HILL RD. HOUSTON, TX. 77024

Informes: 713-652-8239
281 44 555 20 CMST

Canto: Gloria (misa 500 años)

  Canto: Gloria (misa 500 años) En las alturas gloria al Señor y en todas las naciones al hombre paz.   Te alabamos te bendecimos,...