jueves, 28 de abril de 2016

Jornada mundial de oración por las vocaciones (III parte)

JOVENES, NO TENGAN MIEDO DE SALIR DE USTEDES MISMOS Y PONERSE EN CAMINO 

4 cosas para recordar
1.- Lo propio del amor es salir de uno mismo, de ahí que el papa hable de una Iglesia en salida, de ahi que,   la vocación no es para beneficio personal, sino que su éxodo implica la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia.
2.- Escuchar la llamada de Dios no es cuestión privada o intimista, sino compromiso por la construcción del Reino.
3.- La vocación radica en la contemplación del  corazón del Padre, que te abre a los hermanos, especialmente los más pobres.
4.- La dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido, pues el Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida.
 Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia ''en salida'', no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo. A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.
Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, ''esencialmente se configura como comunión misionera''.
Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

martes, 26 de abril de 2016

Por qué la escogí

Sabías que la grandeza de la vocación no está en lo que nosotros elegimos, sino en Alguien que nos eligió. Es decir, su belleza es lo transcendental, el misterio de Alguien superior que tomó la inciativa. Te invitamos a orar con este video.


viernes, 22 de abril de 2016

Jornada Mundial de oracion por las vocaciones (II parte)

SEGUIMOS PROFUNDIZANDO DESDE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LAS VOCACIONES DEL PAPA FRANCISCO

CUATRO COSAS PARA RECORDAR
  • La vocacion inplica creer, que significa renuncar a uno mismo y centrar la vida en Jesucristo, en el abandono y la confianza de Abrahán
  • La raiz profunda de dejar todo para abrazar una vida en el seguimiento de Cristo es el amor y no el desprecio a las cosas. 
  • La experiencia del éxodo es paradigma para quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio.
  • la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta ''salida'' no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: ''El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna''. La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un ''camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios''.

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.


lunes, 18 de abril de 2016

52 Jornada de oración por las vocaciones (primera parte)

MENSAJE EN LA JORNADA MUNDIAL POR LAS VOCACIONES. (PRIMERA PARTE) 
 Cuatro cosas para recordar de este mensaje:
ü  El icono el Buen Pastor
ü  Hay gran necesidad de orar por las vocaciones
ü  Es el Espíritu Santo quien introduce al consagrado en el dinamismo misionero de la Iglesia. 
ü  La experiencia de la vocación es la experiencia del éxodo, pasar del hombre viejo al hombre nuevo
 Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, ''el dueño de la mies… mande obreros a su mies''. Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión. Efectivamente, si la Iglesia ''es misionera por su naturaleza'', la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

La actitud misionera es posible sólo si salimos de nosotros mismos. Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular ''éxodo'' que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra ''éxodo'', nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida.
El libro del Éxodo. el segundo libro de la Biblia, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe. Este paso es un verdadero y real ''éxodo'', es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

Jornada mundial por las vocaciones


Oración vocacional



“Padre de misericordia,
que has entregado a tu Hijo por nuestra salvación
y nos sostienes continuamente con los dones de tu Espíritu,
concédenos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres,
que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los jóvenes
el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelización.
Sostenlas en el empeño de proponer a los jóvenes
una adecuada catequesis vocacional  y caminos de especial consagración.
Dales sabiduría para el necesario discernimiento
de las vocaciones de modo que en todo brille
 la grandeza de tu amor misericordioso.
Que María, Madre y educadora de Jesús,
interceda por cada una de las comunidades cristianas,
para que, hechas fecundas por el Espíritu Santo,
sean fuente de auténticas vocaciones

al servicio del pueblo santo de Dios”

(Papa Francisco) 

jueves, 7 de abril de 2016

ORANDO DESDE NUESTRO EMAUS


Oración vocacional
Señor Jesús que te acercas en nuestros caminos de la vida
Y en medio de nuestras preocupaciones, de nuestras luchas y de nuestras dudas escuchas lo que hay en nuestro corazón

Comprendes todo lo que nos aflige,  renuevas nuestra esperanza y nos recuerdas que caminas en medio de nosotros.
Hoy nuevamente te pedimos por todos los jóvenes y las jovenes 
Acoge nuestras angustias y esperanzas, nuestras tristezas y preocupaciones y  fortalece su debilidad.
Haznos sentir que estás en medio de nosotros
Resucitado y partiendo el pan

Y al sentir arder nuestro corazón
Recuérdanos que tu voz de buen pastor
Sigue buscando colaboradores en su reino.

Aquí estamos para experimentar la vida nueva
de tu Resurrección y para compartir ese mensaje
a  los demás
Aquí estamos para ser parte de tu nueva creación
desde la vocación a la que nos llamas.

Oramos para que haya jóvenes que escuchen tu llamado
Al sacerdocio, a la vida consagrada o al compromiso matrimonial
Hombres y mujeres comprometidos con una Iglesia nueva,
siempre en salida y abierta ala renovacion,  a la luz de tu presencia resucitada.
Muéstranos a nosotros y los jóvenes del mundo a quienes ponemos en tu corazón, cuál es tu voluntad en nuestras vidas y desde tu presencia resucitada danos fuerza para responder a cualquiera que sea nuestra vocación.
Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen

LA VIDA CONSAGRADA A TRAVES DE LOS TIEMPOS

  La vida consagrada a través de los tiempos Desde el antiguo monacato en el desierto hasta las formas contemporáneas de la vida religiosa, ...