miércoles, 19 de noviembre de 2014

El logo de la vida consagrada

El  Logo para el año de la vida consagrada, expresa por medio de símbolos los valores fundamentales de la vida consagrada.  En ella se reconoce la «obra incesante del Espíritu Santo, que a lo largo de los signos difunde las riquezas de la práctica de los consejos evangélicos a través de múltiples carismas, y que también por esta vía hace presente de modo perenne en la Iglesia y en el mundo, en el tiempo y en el espacio, el misterio de Cristo» (VC 5) 
El signo gráfico que dibuja el perfil de la paloma corresponde en árabe a la palabra Paz: una llamada a la vocación de la vida consagrada para que sea ejemplo de reconciliación universal en Cristo.

Los símbolos en el Logo
La paloma sobre las aguas.
La paloma pertenece a la simbología clásica para indicar la acción del Espíritu Santo fuente de vida e inspirador de creatividad.  Es una referencia a los comienzos de la historia: en el principio, el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas (cfr. Gen 1,1). La paloma, que planea sobre un mar hinchado de vida sin expresar,  recuerda la fecundidad paciente y confiada, mientras que los signos que la rodean revelan la acción creadora y renovadora del Espíritu. 

Las aguas formadas por piezas de mosaico, indican la complejidad y la armonía de los elementos humanos y cósmicos, que el Espíritu hace "gemir" según los misteriosos designios de Dios (cfr. Rm 8,27), para que converjan en el encuentro acogedor y fecundo que lleva a una nueva creación, aunque estén amenazados por un mar de hostilidades - la paloma vuelasobre las aguas del diluvio (Gn 8, 8-14). Los consagrados y las consagradas en el signo delEvangelio - desde siempre peregrinos entre los pueblos también por las vías del mar - viven su variedad carismática y diaconal como "buenos administradores de la multiforme gracia de Dios" (1Pd 4,10); marcados por la Cruz de Cristo hasta el martirio, habitan la historia con la sabiduría del Evangelio, llevando la Iglesia a que abrace y sane todo lo humano en Cristo.  

Las tres estrellas.
Recuerdan la identidad de la vida consagrada en el mundo: como confessio Trinitatis, signum fraternitatis e servitium caritatis. Expresan la circularidad y la relación del amor trinitario que la vida consagrada trata de vivir cada día en el mundo, en el signo de la fraternidad. Las estrellan indican también el triple  sello áureo con el que la iconografía bizantina honra a María, la toda Santa, primera Discípula de Cristo, modelo y patrona de toda vida consagrada.

El  globo poliédrico.
El pequeño  globo poliédrico significa el mundo con la variedad de pueblos y culturas, como afirma el Papa Francisco (cfr EG 236).  El soplo del Espíritu lo sostiene y lo conduce hacia el futuro. Invitación a los consagrados y a las consagradas a que sean "portadores del Espíritu (pneumatophóroi), hombres y mujeres auténticamente espirituales, capaces de fecundar secretamente la historia" (VC 6). 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Nuestro carisma

SEGUIMOS A CRISTO EN SU COMUNICACION FILIAL Y CONFIADA CON EL PADRE

Nuestra Congregación,  siguiendo a Cristo en su comunicación filial y confiada con el Padre, tiene la misión de vivir la experiencia de Dios y ayudar a que otros la vivan, a través de la entrega sencilla de nuestra vida, preferentemente entre los pobres.

El carisma es el corazón que da sentido a nuestra consagración en el ser Carmelita Misionera de Santa Teresa en la Iglesia y para la Iglesia, desde una   constante apertura a los signos de los tiempos, en donde somos conscientes  de que Dios nos sigue cuestionando y a la vez renovando nuestro llamado desde diferentes gritos de sufrimiento de la humanidad como la guerra, la pobreza, la violencia, el individualismo y todo aquello que sigue aquejando a cada generación.

El  hecho de haber sido llamadas para seguir a Cristo en su comunicación filial y confiada con el Padre es un don único, que nunca  acabamos de agradecer y mediante el cual el Espíritu nos invita a ser configuradas con Cristo, desde nuestros límites y debilidades, y al mismo tiempo desde la grandeza del Dios que no se cansa de hacer maravillas con las personas y que sigue llamando a hombres y mujeres a vivir diferentes carismas para servir a la Iglesia. Por eso, somos conscientes de que esto no nos pertenece, sino que viene de Dios y  pertenece a la salvación del mundo y al servicio de la iglesia. El tiene sus formas de seguir llamando a mujeres que sigan enriqueciendo y acogiendo este magnífico don, que sin merecerlo, nos ayuda a vivir la radicalidad del Evangelio. 

LA VIDA CONSAGRADA A TRAVES DE LOS TIEMPOS

  La vida consagrada a través de los tiempos Desde el antiguo monacato en el desierto hasta las formas contemporáneas de la vida religiosa, ...