lunes, 8 de febrero de 2016

DIA DE LA FORMANDA CMST

Poema sobre la historia vocacional de la m. Margarita Dieguez, que encuentras en la Historia Documentada pp. 89-100)


ANTES QUE TE FORMARA DENTRO DEL VIENTRE DE TU MADRE,
ANTES QUE TU NACIERAS TE CONOCIA Y TE CONSAGRE.

Si, por eso me formaste en una familia piadosa y pusiste en mi madre
el deseo de ofrecerme a Ti
Mi madre comprendió que aunque era su hija, era sobre todo prestada
Comprendió la grandeza  de tu gracia, por eso me bautizó un día después de venir a este mundo, el 1 de Febrero
y ahí fue tu abrazo de Padre
que se complacía en tu hija amada
Oh corazón de madre!
que  vive de fe, el misterio
de quien nos ha elegido desde la eternidad,
se que fue el impulso divino
quien la llevo a dejarme en el templo al cumplir 3 años de edad

Y tu amor de Padre- madre
ya me transmitía el carisma
de quien como niño, se abandona en sus brazos
desde el don del amor filial
pues Tu mismo, liberándome del peligro pusiste en mi camino
 ángeles que me llevarían de regreso a casa

y todavía en el silencio de un corazón de madre que cumplida su misión
sabe que también  a los hijos
Dios tiene un plan
y cuando mi conciencia de niña
despertaba a lo divino
me llamaste en la voz de ella
Quiero que seas monja!
Pero yo como Jeremías 
con corazón de joven que sueña 
con conquistar el mundo
dije no a tu llamado
Pero  tu voz como a Jeremías
también a mí me decías
no digas que no, irás a donde yo te envíe

Y sin cansarte de buscarme
desde mi corazón rebelde
que soñaba un futuro en México
supiste llevar mi historia
pues más que ver mi rebeldía
conocías mi corazón inquieto
sí, a mis ojos estaba un futuro
pero tu construías conmigo otro.

Y el 24 de Diciembre de 1899
cuando toda la humanidad
celebraba tu amor tierno
si, un Dios hecho uno de nosotros,
me llevaste a tierras mexicanas

ahí acontecería el don más grande de mi vida 
que yo jamás podría imaginar
ahí continuaría tu sueño
que se hacía ver en los signos
como  el deseo de mi mamá

Pero yo, aun me rebelaba como Jeremías
no creía que ser monja era para mi,
queria escribir mi vida, 
paralela a la que tu ibas escribiendo
así que llevada por el corazón de adolescente mejor  dije si, a un joven mexicano
que había puesto sus ojos en mi

 Y entre juegos de adolescentes
en la cotidianidad de mi vida
tu aún me buscabas
si, las palabras de uno de ellos:
“Da a Dios tu corazón
que naciste para ser monja”
fueron suficientes para darme cuenta
que desde aquellos tres años
cuando mi madre me entrego a ti
tu ya me tenias sellada

 Así tu plan empezó a ser mi plan
mis sueños de un mejor futuro
en tierras mexicanas
redescubrieron el horizonte
que Tu para mi anhelabas
y tomando muy en serio
lo que en mi corazón latía
dije adiós a mi novio
pues ya a otro pertenecía

Y mi actitud filial y confiada en tus manos
en mi se fortalecía
sabía que tu me llamabas
y aunque mi familia se oponía
decidida y feliz sabia
que mis planes se caían
pero resurgían muy fuerte
lo que Tu sobre mi escribías

Mi madre desde el cielo apoyaba
papa aún se resistía
pero yo puesta en tus manos
esperaba en ti confiada
Y te llevaste a mi padre
eso hirió mi corazón,
pero más estaba herido, 
por el amor que me dabas, 
ya que yo quería ofrecerte
lo que ya mi madre te dio
cuando pequeña yo estaba


Y un día primero de Enero
dejé mi casa para siempre
me recibían con gran gusto
las Hijas del Calvario
mis sueños se iban construyendo
con ilusión acogía lo que ellas me enseñaban. 
Un  futuro muy distinto al que yo me imaginaba,
 ahora Dios escribía

Yo no sabía que ya dentro
una misión surgiría
solo gozaba y amaba
lo que Dios cada día me daba
En mi corazón de postulante
Dios escondía un bello tesoro
una apasionante historia,
junto a quienes  llevaban ya un camino recorrido , 
justo ahora se iniciaba

Y en un ordinario día, 
Tú hiciste  lo  extraordinario
por las únicas formas que sólo Tu conoces
y el corazón humano poco comprende,
pues tuve que enfermarme de sarampión
para que mi familia me sacara de la Hijas del calvario
y con la certeza de que el padre Lovera
por tu Espíritu era inspirado
ellos me llevaron a un nuevo lugar
que tu para mi habías soñado

 Y la historia de niña, en mi se repetía a los tres añitos 
unos jóvenes  a mis padres me volvían
y ahora también mi  familia, 
a  donde sería mi hogar 
para siempre con gozo ellos  me traían

Un nuevo camino lleno
de esperanza
Tú  joven Purita ahora iniciabas
abriendo camino a las que vendrían
a ser continuadoras de la nueva historia , 
que ahora iniciaba


lunes, 1 de febrero de 2016

Me has mirado

Me sobrepasa, tiemblo, me trasciende, me supera el hecho de saber que me has mirado y me has elegido a ser parte de tu proyecto en el maravilloso don de la vida consagrada y cada dia me sigues sorprendiendo, pues tu llamada y el ser consciente de que tu has tomado la iniciativ , simplemente porque asi lo deseaste, sigue siendo NOVEDAD para mi .Se que es un detalle tuyo del que siempre me sentiré inmerecedora y que desde mi debilidad y fragilidad esperare siempre en tu oracion dirigida al Padre de donde vendra siempre mi fortaleza y el entusiasmo por buscar la frescura de tu EVANGELIO......GRACIAS POR LLAMARME A SER CARMELITA!!!! (Y.P.S)

FELIZ DIA DE LA VIDA CONSAGRADA

domingo, 31 de enero de 2016

Mi entrada al Carmelo

Así fue mi entrada al Carmelo- a la vida consagrada, y la tuya?
El lunes 9 de abril, día en que el Carmelo celebraba la fiesta de la Anunciación, trasladada a causa de la cuaresma, fue el día elegido para mi entrada.
La víspera, toda la familia se reunió en torno a la mesa, a la que yo iba a sentarme por última vez. ¡Ay, qué desgarradoras son estas reuniones íntimas…! Cuando una quisiera pasar inadvertida, te prodigan las caricias y las palabras más tiernas, y te hacen más duro el sacrificio de la separación…
Mi rey querido apenas hablaba, pero su mirada se posaba en mí con amor… Mi tía lloraba de vez en cuando, y mi tío me dispensaba mil atenciones de cariño. También Juana y María me colmaban de delicadezas, sobre todo María, que, [69rº] llevándome aparte, me pidió perdón por todo lo que creía haberme hecho sufrir. Y finalmente, mi querida Leonia, que había vuelto de la Visitación hacía algunos meses, me colmaba como nadie de besos y caricias.
Sólo de Celina no he dicho nada. Pero ya puedes imaginarte, Madre querida, cómo transcurrió la última noche en que dormimos juntas…
En la mañana del gran día, tras echar una última mirada a los Buissonnets, nido cálido de mi niñez que ya no volvería a ver, partí del brazo de mi querido rey para subir a la montaña del Carmelo…
Al igual que la víspera, toda la familia se reunió para escuchar la santa Misa y recibir la comunión. En cuanto Jesús bajó al corazón de mis parientes queridos, ya no escuché a mi alrededor más que sollozos. Yo fui la única que no lloró, pero sentí latir mi corazón con tanta fuerza, que, cuando vinieron a decirnos que nos acercáramos a la puerta claustral, me parecía imposible dar un solo paso. Me acerqué, sin embargo, pero preguntándome si no iría a morirme, a causa de los fuertes latidos de mi corazón… ¡Ah, qué momento aquél! Hay que pasar por él para entenderlo…
Mi emoción no se tradujo al exterior. Después de abrazar a todos los miembros de mi familia querida, me puse de rodillas ante mi incomparable padre, pidiéndole su bendición. Para dármela, también él se puso de rodillas, y me bendijo llorando…
¡El espectáculo de aquel anciano ofreciendo su hija al Señor, cuando aún estaba en la primavera de la vida, tuvo que hacer sonreír a los ángeles…!
Pocos instantes después, se cerraron tras de mí las puertas del arca santa (112) y recibí los abrazos de las hermanas queridas que me habían hecho de madres y a las que en adelante tomaría por modelo de mis actos…
Por fin, mis deseos se veían cumplidos. Mi alma sentía una PAZ tan dulce y tan profunda, que no acierto a [69vº] describirla. Y desde hace siete años y medio esta paz íntima me ha acompañado siempre, y no me ha abandonado ni siquiera en medio de las mayores tribulaciones.
Como a todas las postulantes, inmediatamente después de mi entrada, me llevaron al coro. Estaba en penumbra, porque estaba expuesto el Santísimo, y lo primero que atrajo mi mirada fueron los ojos de nuestra santa Madre Genoveva, que se clavaron en mí. Estuve un momento arrodillada a sus pies, dando gracias a Dios por el don que me concedía de conocer a una santa, y luego seguí a nuestra Madre María de Gonzaga a los diferentes lugares de la comunidad. Todo me parecía maravilloso. Me creía transportada a un desierto. Nuestra (113) celdita, sobre todo, me encantaba.
Pero la alegría que sentía era una alegría serena. Ni el más ligero céfiro hacía ondular las tranquilas aguas sobre las que navegaba mi barquilla, ni una sola nube oscurecía mi cielo azul… Sí, me sentía plenamente compensada de todas mis pruebas… ¡Con qué alegría tan honda repetía estas palabras: “Estoy aquí, para siempre, para siempre…”!
Aquella dicha no era efímera, no se desvanecería con las ilusiones de los primeros días. ¡Las ilusiones! Dios me concedió la gracia de no llevar NINGUNA al entrar en el Carmelo. Encontré la vida religiosa tal como me la había imaginado. Ningún sacrificio me extrañó. Y sin embargo, tú sabes bien, Madre querida, que mis primeros pasos encontraron más espinas que rosas…
Sí, el sufrimiento me tendió los brazos, y yo me arrojé en ellos con amor… A los pies de Jesús-Hostia, en el interrogatorio que precedió a mi profesión, declaré lo que venía a hacer en el Carmelo: “He venido para salvar almas, y, sobre todo, para orar por los sacerdotes”.
Cuando se quiere alcanzar una meta, hay que poner los medios para ello. Jesús me hizo comprender que las almas quería dármelas por medio de la cruz; y mi anhelo de sufrir creció a medida que aumentaba el sufrimiento.
Durante cinco años, éste fue mi camino. Pero, [70rº] al exterior, nada revelaba mi sufrimiento, tanto más doloroso cuanto que sólo yo lo conocía. ¡Qué sorpresas nos llevaremos al fin del mundo cuando leamos la historia de las almas…! ¡Y cuántas personas se quedarán asombradas al conocer el camino por el que fue conducida la mía…!
Teresa del Niño Jesús

jueves, 28 de enero de 2016

Ven a orar con otros jovenes

BETANIA- LUGAR DE AMISTAD
DESDE SU AMISTAD NOS HACE PARTE DE SU PROYECTO

Martha, María y Lázaro en Betania nos permiten entrar a su casita para encontrarnos con un Jesús humano, cercano, tierno, sensible, compresivo, compasivo, misericordia, es decir, todas las características que podemos encontrar en una verdadera amistad.

Cualquier  vocación a la que Dios te llame, nace de la profunda amistad con El. Entremos pues a Betania como un encuentro con el amigo y una vez más, descubramos, qué proyectos nos comparte Jesús, como fruto también de su amistad. 

Te invitamos a un momento de oración juvenil vocacional

en la parroquia de San Leo 
2131 Lauder Rd
Houston Tx. 77039 

El viernes 12 de Febrero
a las 7 de la tarde. 

HNAS. CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA 

viernes, 22 de enero de 2016

CANTO AL NIÑO DE PRAGA


En el Carmelo celebramos al Niño Jesus de Praga el 25 de Enero. Mas que una devoción, es un amor entrañable a la infancia del mismo Hijo de Dios, que nos recuerda constantemente el estar volviendo a ser como niños, (Mt 18,3) actitud clave del evangelio que nos puede llevar a tocar la hondura de este. Jesús mismo se hizo pequeño e indefenso y constantemente nos invitó a hacernos como niños para entrar en el reino de los cielo, recordándonos que Dios se revela a los pequeños y es esta la mejor actitud de quienes se abandonan en las manos del Padre y caminan día a día desde la transparencia, la humildad, la espontaneidad, la nobleza y la relación de confianza al Dios que es más tierno que una madre.

jueves, 14 de enero de 2016

Un espacio para meditar



Te has dado tiempo para pensar y agradecer al Dios de la misericordia que ha estado presente siempre en tu vida? 
Tal vez no lo recuerdes, pero desde el vientre de tu madre él te cuidaba y ha seguido tu vida paso a paso, hasta el día de hoy. 
Si de pronto o desde un proceso de búsqueda tienes la sensación de que Él te llama a entregarle su vida por el Reino es también una de las señales, que muestran que Él ha tenido preocupación por ti, aun desde antes de ser engendrada.

Hoy te invito a ser consciente de que ese Dios que te ha cuidado es misericordia. Piensa en lo que significa la profundidad de este concepto, el peso que lleva en sí y hasta donde es capaz de llegar esta virtud. 

Después de un momento piensa la misericordia en Dios, y trata de ver si tu idea de El cambia, cuando  tal vez te han presentado  a un Dios castigador y lejano.

Entrar a la hondura de tu propia vocación, donde el autor es el Dios de la misericordia, es dejar que El se te revele como lo que es, y no lo que a veces has aprendido.

Permítete estar en silencio y soledad y pregúntale a El mismo qué significa que El sea la misericordia y qué tiene que ver esto con la inquietud que arde dentro de ti.


Ilumina este momento con Jeremias 1,5 y deja que el tiempo transcurra en su presencia misericordiosa. 

martes, 12 de enero de 2016

Envio a Africa

Despedida y envio de la hna. Cervitas Vengas a Etiopía, después de estar 6 meses en la Provincia de la Sagrada Familia, en Houston, Texas.
Comida de despedida de la comunidad que la acogio en USA
Envío de nuestra hermnaa Cervitas durante la Eucaristía. 
Camino al aeropuerto de Houston 
Buen viaje hna Cervitas, nuestra oracion contigo.


jueves, 7 de enero de 2016

Señor de mi vocación

}Señor de mi vocación, acá estoy como antaño, esperando que me empujes, deseando que me alientes, rogándote que me sostengas; porque he dejado jirones de tu llamada en el camino y experimento la tristeza de la infidelidad; porque me he entregado a  los demás con egoísmo y experimento la vergüenza de mi mentira; porque he huido una y otra vez del dolor y experimento el dolor de la cobardía.
}Señor de mi vocación, acá estoy como antaño, para entregarte los despojos de mi batalla:

}Signo de mi debilidad culpable y signo de mi valentía entusiasta. Si me he arriesgado, ha sido por ti. Si he peleado,  ha sido por ti.
}Si he sido vencida, ha sido por ti.
}No es valida excusa, pero si humilde confesión.
}Señor de mi vocación, sigue siendo mi único Señor. Que no me venda a nada ni a nadie. Que no me canse jamás.
}Que mi testimonio seas siempre Tú. Que al anochecer de cada día, pueda sentir tu mirada en la mía, como bastón poderoso para mi limitación.
}Señor de mi vocación, acá estoy como antaño, diciéndote de nuevo que sí.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Llega la alegría


La alegría es uno de los principales temas de las Escrituras; se le encuentra por todas  partes en el A. y en el N.T. El mensaje de la Biblia es profundamente optimista: Dios quiere  la felicidad de los hombres; su éxito, su expansión, los quiere colmados de abundancia y de  plenitud. La alegría traduce, en el ser humano, la conciencia de una realización ya efectiva o  todavía por venir.
El mundo actual apenas conoce esta alegría integral, que supone una profunda  unificación del ser en la línea de su existencia según Dios. Hay algunas alegrías propias del  ser humano moderno, por ejemplo, la que procura la transformación de la naturaleza. Pero estas  alegrías quedan reservadas a unos pocos e incluso, generalmente, son dudosas. La mayor  parte de los hombres y mujeres  buscan la alegría en la evasión, el sueño y el placer, y aceptan una vida cotidiana sin relieve y sin sentido. Las más de las veces el hombre se encuentra  destrozado en todos los sentidos, y muy pocos son los que llegan a unir los múltiples hilos  de existencia concreta.
Un síntoma de la alegría verdadera es cuando dejándote interpelar por su voz, respondes como si hubieras encontrado lo más grande de tu vida, como si en realidad hubieras descubierto el tesoro escondido. Adviento y navidad son tiempos propios para encontrarte con la alegría y responderle. 

La alegría del Evangelio es una alegría que viene de lo Alto, pero que, al mismo tiempo,  debe surgir de un corazón de hombre: es una alegría divino-humana. Jesús es el iniciador  definitivo de esta alegría: esta alegría es pascual, ya que está, necesariamente, ligada al  acto último por el que Jesús expresa su obediencia al Padre dando su vida por todos los  hombres. (...) La alegría que experimentan los cristianos se traduce espontáneamente en  acción de gracias, ya que la salvación por la que se alegran es, en primer lugar y ante todo,  un don. Esta dimensión de su alegría es completamente esencial: los cristianos saben que  el triunfo definitivo de la aventura humana depende radicalmente de la misericordia  obsequiosa de Dios Padre. "En esto consiste su amor: no en que nosotros hayamos amado  a Dios, sino que Él nos ha amado a nosotros..." Cuando nos sentimos llamados a seguirle, no es que nosotros lo hayamos elegido a Él, sino que El no eligió a nosotros. Desde ahí se hace más plena la alegría. 




domingo, 29 de noviembre de 2015

El adviento de mi búsqueda con María

A ti querida joven en búsqueda, te dejamos este momento oracional con Maria y en este tiempo tan especial que es el adviento.


domingo, 22 de noviembre de 2015

En la fiesta de Cristo Rey del Universo

La respuesta al sueño de Dios en nosotros es también un al protagonista del universo y de la historia. Es la aceptación plena de su salvación y por supuesto de su reinado. Cuando decimos , YO QUIERO SEGUIRTE, le  estamos dando una aceptación confiada, que proclama lo que realmente Él ya es, EL REY DEL UNIVERSO. Y entonces estamos en sintonía con su forma de reinar, desde el servicio, la entrega, el amor, la paz y la justicia. Todo esto resumido en su cruz,  la única forma de vencer la muerte y nuestro propio pecado y el de toda la humanidad. Desde ahí, la vocación se convierte en una de las más bellas formas de vida contra el pecado y la muerte. 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Todas las vocaciones de Teresa de Lisieux

Ser tu esposa, Jesús, ser carmelita, ser por mi unión contigo madre de almas, debería bastarme... Pero no es así... Ciertamente, estos tres privilegios son la esencia de mi vocación: carmelita, esposa y madre.

Sin embargo, siento en mi interior otras vocaciones: siento la vocación de guerrero, de sacerdote, de apóstol, de doctor, de mártir. En una palabra, siento la necesidad, el deseo de realizar por ti, Jesús, las más heroicas hazañas... Siento en mi alma el valor de un cruzado, de un zuavo pontificio. Quisiera morir por la defensa de la Iglesia en un campo de batalla...

Siento en mí la vocación de sacerdote. ¡Con qué amor, Jesús, te llevaría en mis manos cuando, al conjuro de mi voz, bajaras del cielo...! ¡Con qué amor te entregaría a las almas...! Pero, ¡ay!, aun deseando ser sacerdote, admiro y envidio la humildad de san Francisco de Asís y siento en mí la vocación de imitarle renunciado a la sublime dignidad del sacerdocio.

¡Oh, Jesús, amor mío, mi vida...!, ¿cómo hermanar estos contrastes? ¿Cómo convertir en realidad los deseos de mi pobrecita alma? Sí, a pesar de mi pequeñez, quisiera iluminar a las almas como los profetas y como los doctores.

Tengo vocación de apóstol... Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre y plantar tu cruz gloriosa en suelo infiel. Pero Amado mío, una sola misión no sería suficiente para mí. Quisiera anunciar el Evangelio al mismo tiempo en las cinco partes del mundo, y hasta en las islas más remotas... Quisiera se misionero no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y seguirlo siendo hasta la consumación de los siglos...
... La respuesta estaba clara, pero no colmaba mis deseos ni me daba la paz...

Al igual que Magdalena, inclinándose sin cesar sobre la tumba vacía, acabó por encontrar lo que buscaba, así también yo, abajándome hasta las profundidades de mi nada, subí tan alto que logré alcanzar mi intento...

Seguí leyendo, sin desanimarme, y esta frase me reconfortó: «Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino inigualable». Y el apóstol va explicando cómo los mejores carismas nada son sin el amor... Y que la caridad es ese camino inigualable que conduce a Dios con total seguridad.

Podía, por fin, descansar... Al mirar el cuerpo místico de la Iglesia, yo no me había reconocido en ninguno de los miembros descritos por san Pablo; o, mejor dicho, quería reconocerme en todos ellos...

La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor.

Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre...

Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares... En una palabra, ¡que el amor es eterno...!

Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, amor mío..., al fin he encontrado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor...!


Sí, he encontrado mi puesto en la Iglesia, y ese puesto, Dios mío, eres tú quien me lo ha dado... En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor... Así lo seré todo... ¡¡¡Así mi sueño se verá hecho realidad...!!!

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando el toca nuestra vida



Cuando palpas que Jesús ha  tocado tu  total existencia, entonces sientes  la necesidad de relativizar todo, incluso lo más querido, pues Alguien ha llenado todo tu ser, hasta los más hondos vacíos que puedan existir en tu interior. Y a partir de ahora empieza una nueva aventura que ha cambiado totalmente tu vida. Todo, incluso los momentos más oscuros adquieren una luz diferente, que da certeza y deseos de entregar la vida por los demás. Sientes que las tristezas y angustias de la humanidad, así como los gozos y esperanzas son también tuyos. Esto se llama VOCACION RELIGIOSA, pues es precisamente Él, el que está tocando tu interior y te está haciendo parte de su proyecto. 

martes, 10 de noviembre de 2015

LA VOCACION




La respuesta al llamado de Dios, te lanza a aquello que aparentemente parece el vacío, pero que en realidad son los brazos de Aquel que ha estado contigo desde toda la eternidad y se goza en seguir contigo cada minuto de tu existencia, dando señales de su búsqueda, anhelando una respuesta de tu parte, y eso se llama inquietud dentro de ti, la que se sufre y se goza. Se sufre, porque el camino de fe no es fácil, requiere esfuerzo y dejar atrás lo viejo,  y se goza porque la plenitud del ser humano se realiza en sintonía con esa fe, experimentando a cada paso el ser hombres y mujeres nuevos, libres para amar y abiertos a las humanidad. Qué hay dentro de ti? Qué te despierta la necesidad del mundo? Qué resuena en tu interior de ese silbo amoroso del Dios que por medio de su palabra, busca y hiere? 

viernes, 9 de octubre de 2015

Quiero construir mi vida desde ti

Quiero, Señor, construir mi vida desde la Vida.
Quier
o levantar mi vuelo desde una libertad responsable. Quiero hacer verdad en mi camino desde la Verdad. Quiero, Señor, vivir el amor y el servicio desde el Amor.  Te necesito, Tú que eres la respuesta a mi búsqueda.

Señor Jesús, yo quiero un sentido para mi vida,
Quiero crecer en búsqueda de razones para mi existencia. Quiero, Señor Jesús, orientar mi vida, darle rumbo. Quiero que el río de mi vida tenga en ti su manantial. Quiero que el sentido de mi vida seas tú. Quiero que tú, Cristo el Señor, seas el final de mi camino.

Jesús: ¡quiero vivir con fuerza y desde dentro!.
Señor Jesús, quiero pedirte fuerza para optar.
Fuerza para optar como persona, como mujer.
Fuerza para optar por  una fe recia en ti;
para optar por la comunidad en que vivo.
Fuerza para optar por un proyecto de vida;
para optar por los necesitados de ayuda.
Fuerza para optar por una vida sin término
y vivir siempre decidida a comenzar de nuevo.
Señor Jesús, abre mis ojos a la luz de tu verdad.
Abre mis ojos al corazón del hombre, de la mujer que transciende; a los valores de tu Reino.
Abre mis ojos a la bondad y la ternura, al perdón, a la justicia, a la fraternidad, a la verdad, a la pureza y a la sencillez.
Señor Jesús, abre mis ojos a los valores que no se acaban.
Señor Jesús, abre mis ojos más allá de tu muerte: a la luz y la libertad de tu Resurrección.

Tú, Señor Jesús, estás aquí, en mi nuevo camino.
Tú, Señor Jesús, estás aquí y me ofreces tu
proyecto de vida.

Yo cuento contigo: eres la respuesta a mi pregunta; eres la razón a mis razones.
Yo cuento contigo: eres el ideal de persona que yo quiero; eres el proyecto que yo asumo.
Yo cuento contigo: eres la Persona y el Programa de mi vida; eres el sentido de mi vida.





martes, 15 de septiembre de 2015

CREDO DE LA VIDA CONSAGRADA

CREDO DE LA VIDA CONSAGRADA 

Creo en la belleza de nuestra Vida Consagrada, porque surge y se renueva continuamente de la Fuente del Espíritu, porque ha surgido del Corazón del Padre que nos ha llamado a seguir a su Hijo Jesucristo, para construir su Reino, para apasionarnos por su misma pasión: “que todos los hombres (y mujeres) se salven, y lleguen al conocimiento de la Verdad”.

Creo en su belleza porque hace que personas como nosotros, vivamos con “Luz en los ojos, Palabra en los labios y Fuego en el corazón”, es decir, porque la gracia de nuestra hermosa vocación nos da una nueva mirada, una nueva palabra, una nueva pasión.

Creo en su belleza porque quién como ella sabe “acompasionarse”, mirar con pasión y compasión la realidad sufriente, que escucha con respeto a cada persona, se interesa sinceramente por el bien de cada una, sabe estar ahí donde pocos llegan, porque cuida de la vida con ternura, con entrega, con perseverancia, aunque esto suponga la entrega de la propia vida, hasta la misma muerte.

Creo en su belleza porque he visto tantos rostros de religiosas y religiosos desgastados por los años, por la enfermedad, pero plenos de luz y de felicidad, rostros convencidos que aquí no lo han visto todo, porque “el ojo no puede ver, el oído no puede escuchar, la mente no puede pensar” lo que nos prepara Su Amor. Rostros crucificados, muy parecidos al de Jesús, porque han corrido con fortaleza “la prueba” con los ojos fijos en Él, “el Autor y consumador” de su Fe. Y dicen que nos vamos pareciendo a lo que contemplamos.

Creo en su belleza, en la belleza de una mujer y de un hombre enamorados de Dios, y por lo mismo, enamorados de la humanidad, de la creación; belleza inigualable, que se gesta en el silencio orante, fiel, perseverante, en esa capacidad de cuidar el amor, el corazón, para que el fuego no se apague y el amor se mantenga vivo y fecundo.


Creo en esa belleza de la Vida Consagrada, que no es de pasarela, sino que va a pie de calle, cotidiana, oculta, pequeña, muchas veces envuelta en modestia, polvo, barro, piel ajada, pies partidos…

Creo en la belleza de la alegría de quien vive libre y dándose, de quien tiene por consigna servir al estilo de Jesús, lavando los pies de cada persona, y que conjuga tan bien el hecho de estar ya sea en una cátedra así como sirviendo la mesa de su comunidad, que puede sumergirse en las grandes teologías y al mismo tiempo entender lo pequeño y cotidiano como lugar teológico.

Creo en la belleza del vivir en comunión, de una Vida Religiosa tan humana que se ejercita continuamente en el perdón, en la tolerancia, en el salir de sí, pues lleva “este Tesoro en vasos de arcilla”. Creo en la belleza de esta familia que tiene la consanguineidad del Espíritu, y que por eso, la casa donde mora es toda de fuego, es de caridad, es de humanidad.

Creo en la belleza de la Vida Consagrada, no en aquella encerrada en sí misma y alejada, sino esa belleza que está atenta al mundo, al cosmos, a cada persona humana, para estar evangélicamente, oportunamente, acompañando sus gozos y sus penas, sus noches y sus días, sus luchas y logros, y hasta cambiando y moviéndose de sus lugares para encarnar el amor solidario.

Creo, en la belleza de hombres y mujeres que están como centinelas, alertando en la noche la desesperanza, y adelantando el amanecer con su confianza inamovible en el amor de Dios, con su optimismo evangélico, con su certeza de que Dios camina a nuestro lado y que sigue asumiendo y tomando por su cuenta la suerte de los pobres y de todos los que en Él han puesto su confianza.


Creo en la belleza de la Vida Religiosa que camina como discípula y misionera, que no da paso sin escucha atenta a la Palabra, que se desinstala de sus seguridades, que está dispuesta a cambiar, en cuanto el Espíritu se lo inspira, sus “cómo” y sus “dónde”, con fidelidad creativa, recreando su misión y su carisma, llevada por el soplo del Espíritu.

Creo en la belleza de la Vida Religiosa capaz de hacer felices a tantas y tantos jóvenes que han encontrado en ella su casa, su espacio ecológico, donde se respira evangelio, mística y profecía, Dios y humanidad.

Creo en su belleza porque se parece a Betania cuando recrea el encuentro, la amistad, las lágrimas de Jesús, la escucha de María, la hospitalidad de Martha, el perfume del amor donado hasta romperse.

Creo, por fin, en la belleza de su inquebrantable esperanza, al seguir de pie en medio de incertidumbres, descalificaciones, debilitamientos, pobrezas, disminución, fragilidad, porque sabe muy bien “en quien tiene puesta su confianza y que Aquél que ha iniciado la obra no la abandonará”.

 Hna. Mercedes Leticia Casas Sánchez, F.Sp.S. Presidenta de la C.L.A.R.
P. Gabriel Naranjo Salazar, C.M. Secretario General de la C.L.A.R

miércoles, 29 de julio de 2015

Tu me llamaste

Cantando las misericordias del Dios, desde su llamado a ser CMST. 
Oré y sentí muy fuerte el llamado de Dios, lo que compartí con mi mamá y ella me ayudó a buscar. Después de un tiempo de búsqueda, el sacerdote de mi parroquia me dio un directorio nacional de todas las congregaciones de Estados Unidos. Y fue a través del directorio, por la gracia de Dios, que encontré a las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa. Desde un principio sentí que ese era el lugar a donde Dios me llamada. 


En vísperas de los votos perpetuos de la hna. Herlinda Cardenas Arce 

lunes, 20 de julio de 2015

Entrada al noviciado

DESDE LA ALEGRÍA DE INICIAR EL NOVICIADO, PORQUE EL DIOS PROVIDENTE SIGUE ESTANDO GRANDE CON NOSOTRAS!
GRACIAS A TODOS POR SU ORACIÓN. Y SI TU SIENTES QUE DIOS TE LLAMA, NO DUDES EN DECIRLE QUE SI. VALE LA PENA GASTAR LA VIDA POR EL REINO, PUES SOLO UNA VEZ SE VIVE.

viernes, 3 de julio de 2015

Renovacion de votos 2015

Cada renovación de nuestros votos es un volver a experimentar que Dios esta ahí, siempre fiel, como la zarza ardiendo que no se consume.


martes, 14 de abril de 2015

JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LAS VOCACIONES

52 JORNADA  MUNDIAL DE ORACIONPOR LAS VOCACIONES (26 de Abril del 2015)

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO

''Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, ''el dueño de la mies… mande obreros a su mies''. Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión. Efectivamente, si la Iglesia ''es misionera por su naturaleza'', la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.
Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular ''éxodo'' que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra ''éxodo'', nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo. el segundo libro de la Biblia, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe. Este paso es un verdadero y real ''éxodo'', es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.
En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la COMODIDADhttps://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta ''salida'' no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: ''El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna''. La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un ''camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios''.
La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.
Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia ''en salida'', no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo. A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.
Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, ''esencialmente se configura como comunión misionera''.
Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.
La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su ''fiat'' a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás. Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros''.


sábado, 4 de abril de 2015

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION, LES DESEAMOS LAS CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA


Hemos venido de prisa
en busca de la esperanza
Oh Dios! la tumba vacía
Oh novedad, no planeada

Temor ante tu misterio
Lo que nadie imaginaba
Y es que se hacían realidad
Tus palabras anunciadas

Alegría nunca vivida,
la muerte al fin derrotada
la fe y el amor despiertos
Deseos de cantar tu pascua

Nosotras queríamos verte
Y  tú  que ya nos buscabas
Nos nombrabas tus apóstoles
de la noticia deseada

 Vayan allá, a Galilea
Griten al mundo el gozo,
de noticia esperada
díganles que estoy vivo
Que ahí estará mi morada

No tengan miedo mujeres
Yo estaré con ustedes
Yo les confió mi palabra
Canten la vida en sus vidas


Amen y siéntanse amadas

Canto: Gloria (misa 500 años)

  Canto: Gloria (misa 500 años) En las alturas gloria al Señor y en todas las naciones al hombre paz.   Te alabamos te bendecimos,...