jueves, 27 de septiembre de 2018
viernes, 24 de agosto de 2018
juventud en busqueda
UN MOMENTO DE ORACION JOVEN EN EL DIA DE SAN BARTOLOME
Evangelio según San Juan 1,45-51.
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos
hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es
Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo
bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Como Natanael, has permitido que otros te lleven donde
está Jesús? O bien te has dejado sorprender por su persona?
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un
hombre sin doblez".
Jesus
se expresó así de Natanael, que crees que Jesús piensa de
ti, que diría de ti?
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Y ciertamente ese mismo Jesús que vio a Natanael
debajo de la higuera, te ve y te ha visto a ti, desde el vientre de tu madre y
su mirada ha estado en toda tu vida.
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees .
Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."
Lo mismo, tu, cerca de El, siempre serás testigo de
grandes cosas, que El hace con tu vida y con la de los demás. De verdad, te
sorprenderas y desear á s
como Natanael, dejar todo y seguirle.
miércoles, 25 de julio de 2018
Sinodo de la juventud 2018
Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se
celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que
ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón.
Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como
una “guía” para este camino.
Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete
de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré»
(Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las
palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no
conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo
los acompaña.
Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada
uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
Cuando Dios le dice a Abraham «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente
no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación
para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no
es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean
profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el
de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre
ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir
de la tierra natal.
El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23). Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38).
El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23). Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38).
También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él.
¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han
sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y
el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en
el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena.
Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de
guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir
el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre
marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia,
tenderá su mano para levantarlos.
En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”.
En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”.
Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la
injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la
globalización de la indiferencia.
¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro.
También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores.
San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
Con paternal afecto,
Con paternal afecto,
FRANCISCO
domingo, 20 de mayo de 2018
PENTECOSTES
TU RESPUESTA ES TU PENTECOSTES
Tomarte la
vida en serio es un sueno de Dios, un don del Espíritu que te creo no por pura
casualidad, sino por una transcendental razón, y es precisamente la suave brisa, el fuego que arde y quema, el
viento que empuja, quien puede dar a tu vida el giro que necesita, la misión
por la que estas en este mundo y en este tiempo de la historia.
PENTECOSTES ES LA OPORTUNIDAD DEL DISCERNIMIENTO. QUE QUIERE DIOS DE TI,
ESPIRITU SANTO, QUE ESTAS HACIENDO EN MI? QUE ESTAS DESPERTANDO EN MI INTERIOR?
A DONDE ME LLEVAS?
SILENCIO..
ORAMOS CON EL SIGUIENTE TEXTO:
Lectura del libro de
los Hechos de los Apóstoles (2,1-11):
AL
cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De
repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba
fuertemente, y llenó toda la casa donde se encontraban sentados.\
Lo
primero y necesario es ponerte en actitud de escucha, de apertura, de búsqueda,
de oración y preguntándole a Dios, que quieres de mi. La actitud intensa que
desde sus miedos y limitaciones tuvieron los discípulos, junto con María en
PENTECOSTES.
María,
madre de la Iglesia ven a orar conmigo, y llévame a la seria búsqueda de mi misión.
Meditamos!
Vieron
aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de
cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en
otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse.
Deja
que el Espíritu Santo sea el fuego que arde en ti, que queme tus miedos,
comodidades y seguridades y permite que fluya. Esa inquietud interior es el
fuego que viene a posarse en ti, dejándote inquieto para responder a una misión.
Meditamos!
Residían
entonces en Jerusalén judíos devotos venidos de todos los pueblos que hay bajo
el cielo. Al oírse este ruido, acudió la multitud y quedaron desconcertados,
porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban todos estupefactos
y admirados, diciendo:
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».
«¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia, de Judea y Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia y Panfilia, de Egipto y de la zona de Libia que limita con Cirene; hay ciudadanos romanos forasteros, tanto judíos como prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las grandezas de Dios en nuestra propia lengua».
Entonces
sentirás que tu corazón se ensancha y ya no podrás quedarte indiferente ante
tantas realidades oscuras de nuestro mundo, que te hará capaz de trascender
razas y culturas, porque la respuesta vocacional te abre al mundo entero, al
universo y te hace descubrir el actuar de Dios en todos los rincones de la
tierra.
Meditamos!
viernes, 20 de abril de 2018
Jornada Mundial de oracion por las vocaciones
MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO EN EL DIA
MUNDIAL DE ORACION POR LAS VOCACIONES. CELEBRACION DE JESUS COMO EL BUEN
PASTOR.
ESCUCHAR,
DISCERNIR Y VIVIR, SON TRES ASPECTOS QUE EL MISMO JESUS PRACTICO EN SU
MINISTERIO. HOY SE HA CUMPLIDO!!!
Escuchar
Puesto que el llamado de Dios no es tan
evidente y vivimos en una sociedad muy ruidosa, si lo queremos escuchar, es
necesario prepararnos al silencio y vaciarnos entre otras cosas, de nosotros
mismos.
Eso mismo hizo Jesús.
La llamada del Señor —cabe decir— no es
tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra
experiencia cotidiana. Dios viene de
modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede
ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y
tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón.
Es
necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la
vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer
los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las
sorpresas del Espíritu.
Si
permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la
apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no
podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para
nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en
protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con
nosotros.
También
Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer
la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo,
pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la
historia del pueblo de Israel.
Esta
actitud es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad
ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que
llenan nuestras jornadas. Al ruido exterior, que a veces domina nuestras
ciudades y nuestros barrios, corresponde a menudo una dispersión y confusión
interior, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación,
reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a
cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para
nosotros.
Como
sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención
(cf. Lc 17,21), y sólo podemos percibir sus signos cuando, al
igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro
espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina
(cf. 1 R 19,11-13).
Discernir
Como Jesús en la Sinagoga, solo desde el
discernimiento, que es un proceso de diálogo con el Señor, donde se escucha la
voz del Espíritu, es como podemos descubrir nuestra vocación.
Jesús,
leyendo en la sinagoga de Nazaret el pasaje del profeta Isaías, discierne el
contenido de la misión para la que fue enviado y lo anuncia a los que esperaban
al Mesías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha
enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a
los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año
de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).
Del
mismo modo, cada uno de nosotros puede descubrir su propia vocación sólo
mediante el discernimiento espiritual, un «proceso por el cual la persona llega
a realizar, en el diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las
elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida» (Sínodo de los
Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el
discernimiento vocacional, II, 2).
Descubrimos,
en particular, que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética.
Como nos enseña la Escritura, los profetas son enviados al pueblo en
situaciones de gran precariedad material y de crisis espiritual y moral, para
dirigir palabras de conversión, de esperanza y de consuelo en nombre de Dios.
Como un viento que levanta el polvo, el profeta sacude la falsa tranquilidad de
la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los
acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda al pueblo a distinguir
las señales de la aurora en las tinieblas de la historia.
También
hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las
tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el
Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales
él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde
dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es
lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión.
Vivir
Una vez que se discierne el llamado, es
necesario hacerlo hoy, es decir no se puede esperar por desidia, ni esperar a
ser perfectos, ni quedarnos en nuestros miedos, pues Dios llama desde nuestros límites.
HOY SE HA CUMPLIDO!
Por
último, Jesús anuncia la novedad del momento presente, que entusiasmará a
muchos y endurecerá a otros: el tiempo se ha cumplido y el Mesías anunciado por
Isaías es él, ungido para liberar a los prisioneros, devolver la vista a los
ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a toda criatura. Precisamente
«hoy —afirma Jesús— se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,20).
La
alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos,
no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si
permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo
más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo
de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el
presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el
matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial
consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora.
Este
«hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue
«bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su
misión. El Señor nos sigue llamando a vivir con él y a seguirlo en una relación
de especial cercanía, directamente a su servicio. Y si nos hace entender que
nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, no debemos tener miedo. Es
hermoso —y es una gracia inmensa— estar consagrados a Dios y al servicio de los
hermanos, totalmente y para siempre.
El Señor
sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para
responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites
y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir
nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que
Dios nos da.
María
Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la
Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro
camino.
jueves, 15 de marzo de 2018
Oracion del papa por el Sinodo
ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO POR LOS JÓVENES
EN VISTA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS DE 2018 SOBRE EL TEMA:
EN VISTA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS DE 2018 SOBRE EL TEMA:
«Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional»
Señor Jesús, tu Iglesia en camino hacia el Sínodo dirige su mirada a todos los jóvenes del mundo. Te pedimos para que con audacia se hagan cargo de la propia vida, vean las cosas más hermosas y profundas y conserven siempre el corazón libre. Acompañados por guías sapientes y generosos, ayúdalos a responder a la llamada que Tú diriges a cada uno de ellos, para realizar el propio proyecto de vida y alcanzar la felicidad. Mantén abiertos sus corazones a los grandes sueños y haz que estén atentos al bien de los hermanos. Como el Discípulo amado, estén también ellos al pie de la Cruz para acoger a tu Madre, recibiéndola de Ti como un don. Sean testigos de la Resurrección y sepan reconocerte vivo junto a ellos anunciando con alegría que tú eres el Señor. Amén.
Franciscus
Objetivo del Sinodo 2018
El Papa Francisco ha establecido que en octubre de 2018 se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema "Juventud, fe y discernimiento vocacional".
El Vaticano afirmó que el Sínodo de 2018 se centrará en cómo:
"acompañar a los jóvenes en su camino existencial hacia la madurez para que, mediante un proceso de discernimiento, descubran su proyecto de vida y lo realicen con alegría abriéndose al encuentro con Dios y con los seres humanos y participando activamente en la edificación de la Iglesia y de la sociedad".
jueves, 8 de marzo de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
Lo extraordinario del tiempo ordinario
Después de Adviento y Navidad en donde contemplábamos a Jesús pequeño, la liturgia empieza a ponernos a Jesús en acción, donde una de sus primeras acciones es llamar a los discípulos para iniciar con ellos todo un proyecto de vida para la humanidad. En Mateo 4,19, Jesús les dice a Pedro y a Andrés: “Síganme y yo los haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). Además, extiende la misma invitación a otros dos pescadores: Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo. Los cuatro la aceptan sin dudar. Dejan su negocio de pesca y se convierten en los primeros discípulos de Jesús que se dedicarán exclusivamente a acompañarlo.
Tiempo ordinario es también un tiempo para ponerte a la escucha de Jesús y preguntarle que é quiere de ti. Desde la barca de tu vida, desde tu mar, déjate contemplar por El y escuchar la dulce y exigente frase de “Síganme y yo los haré pescadores de hombres”. Asi este tiempo se convertiráa en extraordinario. El mundo, como en tiempo de Jesús sigue necesitando el continuo renacer de la Iglesia de hombres y mujeres que se comprometan en su proyecto salvador. Escucha su llamado y si es para ti la invitación, no dudes en decirle SI.
sábado, 30 de diciembre de 2017
GRACIAS 2017
Porque cada instante, cada minuto, y cada segundo fueron tocados por la misericordia de Dios.
Su gracia fue envolviendo cada día y cada
hora.
Los momentos de felicidad dieron testimonio de que Dios es infinita
alegría
Los momentos de preocupación asumieron que solo Dios puede tener el control de la historia
Los momentos de logros, aplaudieron al Dios que cumple sus promesas
Los momentos de oscuridad supieron encontrar y dar paso
a Aquel que es la luz misma
Los momentos de tristeza acudieron a buscar en Dios la fuente de la alegría
Los momentos de lágrimas se toparon con el Dios de todo consuelo
Los momentos de caídas y errores
se convirtieron en enseñanza
Y en la actitud de un niño que depende de Dios
Y todo, finalmente se convirtió en armonía, como un arcoíris que muestra
que cada color es necesario, experimentando la belleza de la vida,
cuando esta se toma y se abraza como viene y cuando con mirada y actitud
contemplativa se palpa que realmente en Dios somos, nos movemos y existimos
Y cada etapa, cada año, es un trozo de historia que Dios
va escribiendo
como nuestra historia de salvación
FELIZ Y BENDECIDO 2018
sábado, 23 de diciembre de 2017
FELIZ NAVIDAD, LES DESEA CMST
“Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios”.
Porque en el principio ya estaba la palabra, y precisamente tú, ya estabas en su plan, en todo cuanto existía. Y porque por esta PALABRA, se hizo todo cuando existe, por ella exististe tú, y en ella tiene sentido tu vida y por lo tanto tu VOCACION, ya que en ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz que brilla en las tinieblas, y que las tinieblas no percibieron, Y a cuantos no la percibieron, no se dieron cuenta de la razón de su existencia en este mundo.
QUE NAVIDAD SEA PARA TI JOVEN BUSCADOR, EL ENCUENTRO CON LA MIRADA TIERNA DEL NIÑO DE BELEN, EN CUYO RESPLANDOR PUEDES ENCONTRAR LA LUZ QUE ILUMINA EL PLAN DE DIOS EN TU VIDA, QUE ESTE ENCUENTRO SEA EL MOTIVO PARA SEGUIRLE A EL Y ACOGER SU PROYECTO SALVADOR EN UNA RESPUESTA A TU VOCACIÓN.
viernes, 22 de diciembre de 2017
FELIZ NAVIDAD! les desea CMST
“Al principio existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios”.
Porque en el principio ya estaba
la palabra, y precisamente tú, ya estabas en su plan, en todo cuanto existía. Y porque
por esta PALABRA, se hizo todo cuando existe, por ella exististe tú, y en ella tiene sentido tu vida
y por lo tanto tu VOCACION, ya que en ella estaba la vida, y la vida era la luz de
los hombres. La luz que brilla en las tinieblas, y que las tinieblas no percibieron, Y a
cuantos no la percibieron, no se dieron cuenta de la razón de su existencia en este mundo.
QUE NAVIDAD SEA PARA TI JOVEN BUSCADOR, EL ENCUENTRO CON LA MIRADA TIERNA DEL NIÑO DE BELEN, EN CUYO RESPLANDOR PUEDES ENCONTRAR LA LUZ
QUE ILUMINA EL PLAN DE DIOS EN TU VIDA, QUE ESTE ENCUENTRO SEA EL MOTIVO PARA SEGUIRLE A EL Y ACOGER SU PROYECTO SALVADOR EN UNA
RESPUESTA A TU VOCACIÓN.
VALE LA
PENA ARRIESGARSE POR AQUEL QUE DEJÓ SU CIELO POR VIVIR EN LA LIMITACIÓN DE NUESTRO MUNDO.

FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2018 TE DESEAMOS QUIENES DESEAMOS RESPONDER CON FIDELIDAD AL DON DE LA VOCACIÓN EN LA VIDA CONSAGRADA COMO CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA.

FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO 2018 TE DESEAMOS QUIENES DESEAMOS RESPONDER CON FIDELIDAD AL DON DE LA VOCACIÓN EN LA VIDA CONSAGRADA COMO CARMELITAS MISIONERAS DE SANTA TERESA.
martes, 5 de diciembre de 2017
Escucha, discierne y vive!
En el marco de la XV
Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos dedicada a los jóvenes,
“en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación”, que se
celebrará en el próximo mes de octubre, el Pontífice reflexionó sobre tres conceptos:
escucha, discernimiento y vida.
“En la diversidad y
la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar,
discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que
nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos
de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad”, señaló el Santo
Padre.
Escuchar
Francisco afirmó que
“la llamada del Señor no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver
o tocar en nuestra experiencia cotidiana”. Destacó que “Dios viene de modo
silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que
su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan
nuestra mente y nuestro corazón”.
Por ello, es
necesario “prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida,
prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los
acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas
del Espíritu”.
El Pontífice explicó
que para poder escuchar esa llamada del Señor hay que abrirse, salir de uno
mismo. “Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y
en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio
yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado
para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos
en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con
nosotros”.
Ahora bien, reconoció
que esa actitud de escucha, “es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos
en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de
información que llenan nuestras jornadas”. Por ello invitó a la contemplación,
a “reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar
a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios
para nosotros”.
Discernir
“Cada uno de nosotros
–explicó el Papa Francisco– puede descubrir su propia vocación sólo mediante el
discernimiento espiritual”. Insistió en que “la vocación cristiana siempre
tiene una dimensión profética”.
Afirmó que “hoy
tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las
tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el
Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales
Él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de ‘leer desde
dentro’ la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser
continuador de su misión”.
Vivir
En el mensaje,
Francisco destacó la necesidad de asumir la vocación, una vez descubierta, sin
rezagarse: “¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y
cada uno de nosotros está llamado (a la vida laical, en el matrimonio; a la
sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración) a
convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora”.
“El Señor sigue
llamando hoy para que le sigan –aseguró–. No podemos esperar a ser perfectos
para responder con nuestro generoso ‘aquí estoy’, ni asustarnos de nuestros
límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto,
discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el
mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da”
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