jueves, 28 de abril de 2016

Jornada mundial de oración por las vocaciones (III parte)

JOVENES, NO TENGAN MIEDO DE SALIR DE USTEDES MISMOS Y PONERSE EN CAMINO 

4 cosas para recordar
1.- Lo propio del amor es salir de uno mismo, de ahí que el papa hable de una Iglesia en salida, de ahi que,   la vocación no es para beneficio personal, sino que su éxodo implica la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia.
2.- Escuchar la llamada de Dios no es cuestión privada o intimista, sino compromiso por la construcción del Reino.
3.- La vocación radica en la contemplación del  corazón del Padre, que te abre a los hermanos, especialmente los más pobres.
4.- La dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido, pues el Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida.
 Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia ''en salida'', no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo. A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.
Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, ''esencialmente se configura como comunión misionera''.
Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.

martes, 26 de abril de 2016

Por qué la escogí

Sabías que la grandeza de la vocación no está en lo que nosotros elegimos, sino en Alguien que nos eligió. Es decir, su belleza es lo transcendental, el misterio de Alguien superior que tomó la inciativa. Te invitamos a orar con este video.


viernes, 22 de abril de 2016

Jornada Mundial de oracion por las vocaciones (II parte)

SEGUIMOS PROFUNDIZANDO DESDE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LAS VOCACIONES DEL PAPA FRANCISCO

CUATRO COSAS PARA RECORDAR
  • La vocacion inplica creer, que significa renuncar a uno mismo y centrar la vida en Jesucristo, en el abandono y la confianza de Abrahán
  • La raiz profunda de dejar todo para abrazar una vida en el seguimiento de Cristo es el amor y no el desprecio a las cosas. 
  • La experiencia del éxodo es paradigma para quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio.
  • la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos.

En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta ''salida'' no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: ''El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna''. La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un ''camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios''.

La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.


lunes, 18 de abril de 2016

52 Jornada de oración por las vocaciones (primera parte)

MENSAJE EN LA JORNADA MUNDIAL POR LAS VOCACIONES. (PRIMERA PARTE) 
 Cuatro cosas para recordar de este mensaje:
ü  El icono el Buen Pastor
ü  Hay gran necesidad de orar por las vocaciones
ü  Es el Espíritu Santo quien introduce al consagrado en el dinamismo misionero de la Iglesia. 
ü  La experiencia de la vocación es la experiencia del éxodo, pasar del hombre viejo al hombre nuevo
 Queridos hermanos y hermanas:

El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, ''el dueño de la mies… mande obreros a su mies''. Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión. Efectivamente, si la Iglesia ''es misionera por su naturaleza'', la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.

La actitud misionera es posible sólo si salimos de nosotros mismos. Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular ''éxodo'' que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra ''éxodo'', nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida.
El libro del Éxodo. el segundo libro de la Biblia, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe. Este paso es un verdadero y real ''éxodo'', es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.

Jornada mundial por las vocaciones


Oración vocacional



“Padre de misericordia,
que has entregado a tu Hijo por nuestra salvación
y nos sostienes continuamente con los dones de tu Espíritu,
concédenos comunidades cristianas vivas, fervorosas y alegres,
que sean fuentes de vida fraterna y que despierten entre los jóvenes
el deseo de consagrarse a Ti y a la evangelización.
Sostenlas en el empeño de proponer a los jóvenes
una adecuada catequesis vocacional  y caminos de especial consagración.
Dales sabiduría para el necesario discernimiento
de las vocaciones de modo que en todo brille
 la grandeza de tu amor misericordioso.
Que María, Madre y educadora de Jesús,
interceda por cada una de las comunidades cristianas,
para que, hechas fecundas por el Espíritu Santo,
sean fuente de auténticas vocaciones

al servicio del pueblo santo de Dios”

(Papa Francisco) 

jueves, 7 de abril de 2016

ORANDO DESDE NUESTRO EMAUS


Oración vocacional
Señor Jesús que te acercas en nuestros caminos de la vida
Y en medio de nuestras preocupaciones, de nuestras luchas y de nuestras dudas escuchas lo que hay en nuestro corazón

Comprendes todo lo que nos aflige,  renuevas nuestra esperanza y nos recuerdas que caminas en medio de nosotros.
Hoy nuevamente te pedimos por todos los jóvenes y las jovenes 
Acoge nuestras angustias y esperanzas, nuestras tristezas y preocupaciones y  fortalece su debilidad.
Haznos sentir que estás en medio de nosotros
Resucitado y partiendo el pan

Y al sentir arder nuestro corazón
Recuérdanos que tu voz de buen pastor
Sigue buscando colaboradores en su reino.

Aquí estamos para experimentar la vida nueva
de tu Resurrección y para compartir ese mensaje
a  los demás
Aquí estamos para ser parte de tu nueva creación
desde la vocación a la que nos llamas.

Oramos para que haya jóvenes que escuchen tu llamado
Al sacerdocio, a la vida consagrada o al compromiso matrimonial
Hombres y mujeres comprometidos con una Iglesia nueva,
siempre en salida y abierta ala renovacion,  a la luz de tu presencia resucitada.
Muéstranos a nosotros y los jóvenes del mundo a quienes ponemos en tu corazón, cuál es tu voluntad en nuestras vidas y desde tu presencia resucitada danos fuerza para responder a cualquiera que sea nuestra vocación.
Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen

domingo, 28 de febrero de 2016

Tips que te ayudarán a descubrir tu vocación

 Espero que estés sentado-a, y te des el tiempo para leer: ¡Dame sólo 20 minutos, pero sin distracciones! Piensa en serio lo que voy a decirte.

Si eres de los buenos-as, como yo me creo,  estoy segura de que en tu cabeza rondan muchas ganas de hacer cosas, de ser feliz, ¿no es cierto?
              En tu corazón laten muchos sentimientos, sueños e ideales, ¿o no?

Piensa cuántas ocasiones y posibilidades hay para vivir a tope, para realizar proyectos que te harán sentir chido, padrísimo, en tu familia debe de haber buenos ejemplos además de unos logritos que ya debes tener apuntados en tu libro de records, pero, ¿qué ocurre?? qué onda con lo que te pasa, esa inquietud interna que no te deja...al vez la experiencia de este joven te ayude…

“Saliendo Jesús de una ciudad para continuar su camino, un joven de familia distinguida vino corriendo a darle alcance y, postrándose ante Él, le preguntó:

    - Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?
    - Guarda los Mandamientos -le contestó Jesús, 
     - Ya los guardo desde mi niñez. ¿Qué más puedo hacer?
    Jesús le sonrió; lo miró fijamente y le dijo:
    - Aún te falta una cosa; si quieres ser perfecto, anda, vende cuanto tienes y entrégalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo, Luego ven y sígueme”. Mt. 19

La mayoría de los chavos son gallina, ¡la neta! Se preocupan y viven con las alas atrofiadas, picando comida barata en un corral: “¿Cómo ganar más dinero sin trabajar?¿cómo divertirme esta noche?¿de qué manera trabajar menos?¿qué me importa de los demás?...

              ¿Qué vida es esa?¿No es deprimente?

              Cristo Jesús, Dios, te indica un camino más difícil, pero mucho más gratificante, un camino de altura.

“Yo soy el camino, Yo soy la Verdad, Yo soy la Vida”; o sea que la persona y las palabras de Jesús te indican un estilo de vida y de valores que te garantizan vivir en plenitud. Cristo Jesús es la clave de una vida feliz y realizada, en el amor.
Él te llama a seguirle: vale la pena seguir la aventura de la juventud, tras las huellas de Jesús.

Por supuesto que eso no es fácil. Pero, tú sabes que lo que vale....  ¡cuesta!
La tarea es Descubrir, dentro y fuera de ti, aquello para lo que estás hecho...
¿Cómo hacerlo? Puesto que:

Jesús quiere una respuesta...y la quiere pronto.

1.– Escucha la rola de la Hna. Glenda. “Me tocaste, Jesús”

2.* Abre los ojos:
              La vocación está escrita dentro y fuera de ti, en tu historia.
              Conócete a ti mismo-a, tus inclinaciones más internas, tus gustos, tus capacidades. Mira a tu alrededor con atención, descubriendo cuales son las situaciones que hacen vibrar tu corazón y sientes que son un estímulo para tu acción en pro de los demás.

3.* Agudiza tus oídos: 
Dios te llama en muchas ocasiones. Escucha con atención las varias llamadas y pro-vocaciones de los amigos, del grupo, de tus educadores, de los pobres, de las necesidades a tu alrededor, de la Iglesia....
Esas invitaciones son voz de Dios para que empieces a tomar algunas decisiones importantes para tu proyecto de vida.

4.– Extiende tus manos:
Es decir: empieza a dar algo de ti, en tu familia, en tu comunidad. Toma algún pequeño compromiso en bien de los demás, participa en un grupo juvenil de tu parroquia.

5.- Abre tu Corazón:
Esto es importante: si quieres descubrir por donde va tu vocación, tienes que abrirte con un Guía Espiritual. Elige a un sacerdote o a una Religiosa de confianza, y ábrete con él/ella.  No se puede caminar espiritualmente, sin un guía espiritual.

6.– Vida sacramental de calidad:
Ya te lo puedo decir en confianza: si no buscas “Calidad”, tendrás una vida de gallina...  Busca “Calidad” también en tu relación de amistad con Jesús: No faltes a la Eucaristía de cada Domingo, participa siempre en la Comunión, y ... Tu Confesión, cada mes, o al menos cada dos meses. 


sábado, 27 de febrero de 2016

VIACRUCIS VOCACIONAL




 ORACIÓN:  Señor Dios, que en el Sacramento de la Eucaristía nos has dejado una viva memoria de la Pasión, concédenos a los que vivimos consagrados a tu servicio, a la compañía y reparación del Abandono, meditar y venerar de tal modo los dolores de tu Hijo Jesucristo que se encienda más y más en nosotros el deseo de repararlos y agradecerlos mediante la observancia de los mandamientos, el celo por la salvación de las almas y el amor puro, tierno, expansivo y sólido de su Corazón eucarístico por quienes vives y reinas en unión del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén  

PRIMERA ESTACIÓN: Jesús es condenado a muerte.  

Te adoramos, Corazón Eucarístico de Jesús, y te bendecimos
R/ Porque con tu cruz, redimiste al mundo

“Entonces Pilato ordenó que lo azotaran. Los soldados prepararon una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza. También le echaron sobre los hombros un manto de púrpura. Y se acercaban a él, diciendo: ¡Salve, rey de los judíos¡ Y le daban bofetadas. Pilato salió, una vez más, y les dijo: Escuchad; os los voy a sacar de nuevo, para que queda bien claro que yo no encuentro delito alguno en este hombre”.

Cristo es donado por el Padre a los hombres para la salvación. El se dona totalmente realizando en su propia vida la voluntad del Padre, esta es su vocación. Toda vocación se expresa de la misma forma: es don de Dios a la criatura, para que se realice a sí misma y se convierta en don para los demás.

ORACIÓN: Señor Jesús, mira nuestro pecado y pobreza que te ha hecho víctima por nosotros. Concédenos llegar a ser don para nuestros hermanos, como Tú lo eres para todos nosotros.

SEGUNDA ESTACIÓN: Jesús recibe la cruz en los hombros.


Se hicieron, pues cargo de Jesús que, llevando a hombros su propia cruz, salió de la ciudad hacia un lugar llamado – La Calavera- (que en la lengua de los judíos se dice – Gólgota-)”

El don de su vida que Cristo nos da, se convierte en sacrificio redentor: ha venido como cordero que se ofrece en sacrificio por nuestros pecados, por nuestra liberación. También nosotros si queremos darnos a los demás, tenemos que aprender a “tomar la pobreza” de los demás, cargándola en nuestros hombros.

ORACIÓN: Jesús, que llevas la cruz en los hombros por todos nosotros, ayúdanos a ofrecer por nuestros hermanos los sacrificios de cada día.

TERCERA ESTACIÓN: Jesús cae por primera vez.

 “Y dirigiéndose a sus discípulos añadió: Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz, y me siga”.

El Señor se ha humillado, revistiéndose con nuestra naturaleza y presentándose como el último de los hombres. Con Cristo estamos llamados a buscar la gloria de Dios, a realizar nuestra purificación y a vivir en solidaridad con nuestros hermanos; esta es nuestra vía dolorosa, en la cual avanzamos con dificultad, tropezando muchas veces con nuestra propia miseria.

ORACIÓN: Señor Jesús, hermanos nuestro, queremos ser el alivio de los desalentados, los amigos de los que se sienten solos, el sostén de los pobres y el signo de tu bondad para nuestros hermanos.

CUARTA ESTACIÓN: Jesús encuentra a su Madre.

 “Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen”.

 Simeón un día había predicho a María que una espada le traspasaría el alma. Ahora la Virgen cercana a Jesús hasta el último momento de su vida terrena, une sus sufrimientos a los de su Hijo para la expiación de nuestros pecados.

ORACIÓN: Jesús, que llamas a los hombres a ser obreros de tu viña, sostén a aquellos que se han consagrado totalmente a Ti y a los hermanos y haz que a tu llamada cada uno de nosotros diga su “sí” generosamente.

QUINTA ESTACIÓN: Jesús es ayudado por el Cireneo.

“Cuando se lo llevaban para crucificarlo, echaron mano de un tal Simeón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús”.

Cristo y un hombre bajo la misma cruz. ¿Una cruz de quién? ¿de Cristo o del hombre?. Todos hemos nacido para la vida. En una existencia marcada por el pecado, no llegaremos a la vida sin pasar por la purificación de la cruz.

 ORACIÓN: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, renuévanos cada día en la gracia del Bautismo y transforma nuestro corazón para que amándote sobre todas las cosas llevemos tu amor a los que se nos acercan.

SEXTA ESTACIÓN: La Verónica enjuga el rostro de Jesús.

“Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a los que mesaban mi barba; no volví la cara ante los insultos y salivazos”.

Como cristianos estamos llamados a compartir los gozos, las esperanzas y los sufrimientos de los demás, siendo así signos del amor del Padre.

ORACIÓN: Cristo pobre, obediente y casto, te pedimos por los que se consagran a Ti en la vida religiosa, para que sean fieles y brillen en toda la Iglesia como signo de la santidad y de la hermosura del Reino de Dios.

SÉPTIMA ESTACIÓN: Jesús cae por segunda vez

Despreciado, rechazado por los hombres, abrumado de dolores y familiarizado con el sufrimiento; como alguien a quien no se quiere mirar, lo despreciamos y lo estimamos en nada. Sin embargo, llevaba nuestros dolores, soportaba nuestros sufrimientos. Aunque nosotros lo creíamos castigado, herido por Dios y humillado”

Cristo, el Señor, sigue siendo crucificado en tantos hermanos que carecen de lo necesario para vivir dignamente; despreciado por nuestra indiferencia y abatido por nuestro abandono el Señor nos reclama un mayor compromiso a favor de la paz que es fruto de la justicia y de la solidaridad.

ORACIÓN: Jesús, rico en misericordia, haznos testigos de tu Reino de amor, vida, justicia, paz, gracia, verdad para que te podamos encontrar en nuestros hermanos que sufren, para amarlos con tu mismo amor.

 OCTAVA ESTACIÓN: Jesús encuentra a algunas mujeres que lloran

Lo seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque si esto hacen con el leño verde, ¿qué harán con el seco?”.  

Ante el ambiente de injusticia que vivimos, no podemos caer en la indiferencia. Jesús nos invita a compadecernos, a hacernos solidarios, ser verdaderamente hermanos de quienes sufren. No bastan los lamentos y llantos, es preciso trabajar todos por la edificación del Reino de Dios entre nosotros.

ORACIÓN: Jesús, Palabra del Padre, ilumina y fortalece a tus sacerdotes para que con la palabra y con la vida nos indiquen que la vida tiene sentido cuando se entrega al servicio de Dios y de los hermanos, especialmente de los que más sufren.


NOVENA ESTACIÓN: Jesús cae por tercera vez.

“¡Sálvame, oh Dios, que estoy con el agua al cuello¡ Estoy hundido en un cenagal sin fondo, no puedo hacer pie; estoy metido en aguas profundas, me arrastra la corriente; Estoy agotado de gritar, tengo la garganta ronca, mis ojos se consumen de esperar a mi Dios”.

 Jesús en el camino de la cruz tuvo tropiezos, desfalleció por el calor y el cansancio. También hoy, los sacerdotes, religiosos y laicos experimentan incomprensión y fatiga. Oremos por ellos, para que sean fieles a la misión que el Señor les ha encomendado en su Iglesia.

ORACIÓN: Jesús orante, que llamas a muchas personas generosas para dedicarse totalmente a Ti, sostén a estos tus amigos para que no desfallezcan en la ardua misión de ser mensajeros de tu Reino en toda la tierra.

DÉCIMA ESTACIÓN: Jesús es despojado de sus vestidos.

 “Los soldados, después de crucificar a Jesús, se apropiaron de sus vestidos e hicieron con ellos cuatro lotes, uno para cada uno. Dejaron aparte la túnica. Era una túnica sin costuras, tejida de una sola pieza de arriba abajo. Los soldados llegaron a este acuerdo: No debemos dividirla; vamos a sortearla para ver a quién le toca. Así se cumplió este texto de la Escritura: Dividieron entre ellos mis vestidos y mi túnica la echaron a suertes”

De la misma manera como Jesús fue despojado de sus vestiduras, muchos miembros de nuestro país son despojados de sus derechos fundamentales. Los cristianos, hoy más que nunca, hemos de comprometernos en la construcción de una sociedad más fraterna de acuerdo con los valores del Reino.

ORACIÓN: Jesús, que recorriste infatigablemente los caminos de tu tierra con el ansia de llevar la Buena Nueva, sostén a nuestros pastores y ayúdalos a comprometerse con decisión en el trabajo por el bien común.

DECIMOPRIMERA ESTACIÓN: Jesús es clavado en la cruz

Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a la derecha otro a la izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

En un gesto de incomparable amor, Jesús entregó su vida en la cruz por nuestra salvación y a pesar del sufrimiento, permaneció fiel hasta el final a la voluntad de Dios Padre. Nosotros, también estamos llamados a entregarnos con libertad al servicio de los hermanos, superando los obstáculos que tengamos que afrontar.

ORACIÓN: Jesús, Tú nos llamas a seguirle para manifestar a nuestros hermanos el amor del Padre, ayúdanos a entregarnos sin reservas a la evangelización de todos los hombres para comunicarles la gran riqueza del Evangelio  

DECIMOSEGUNDA ESTACIÓN: Jesús muere en la cruz

“Hacia el mediodía las tinieblas cubrieron toda la región hasta las tres de la tarde. El sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por medio. Entonces Jesús lanzó un grito y dijo: Padre a tus manos confío mi espíritu. Y dicho esto, expiró”.

Hoy existen numerosos hombres que, como Jesús, siguen entregando su vida para decir al mundo que todos somos hermanos. Hagamos de nuestras propias vidas una continua entrega a los demás, a ejemplo de Cristo.

ORACIÓN: Cristo, Cordero de Dios, que por nosotros te has entregado en la cruz, transforma nuestra debilidad con la fuerza de tu Espíritu, para que a la entrega total de tu amor a nosotros, corresponda nuestra radical opción por el Evangelio.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN: Jesús es bajado de la cruz  

“Como era el día de la preparación de la fiesta de la pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en al cruz aquel sábado, ya que aquel día se celebraba una fiesta muy solemne. Por eso pidieron a Pilato que ordenara romper las piernas a los crucificados y que los quitaran de la cruz. Los soldados rompieron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando se acercaron a Jesús, se dieron cuenta de que ya había muerto; por eso no le rompieron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza y, al punto, brotó de su costado sangre y agua”

Las tinieblas del Calvario penetran espesas en el corazón de María. Ir detrás de Jesús por el camino de la cruz significa también compartir con Él la amargura de la noche del espíritu.

ORACIÓN: Jesús, te pedimos por los jóvenes que llamas al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa, haz que respondan positivamente a tu llamada y que sean fieles a ti en todos los momentos de sus vidas.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN: Jesús colocado en el sepulcro

“Cerca del lugar donde fue crucificado Jesús había un huerto y, en el huerto, un sepulcro nuevo en el que nadie había sido enterrado. Y allí, por razón de la proximidad del sepulcro, y además por ser la víspera de la fiesta, depositaron el cuerpo de Jesús”

Nuestra conciencia es como un sepulcro vacío en el que nadie ha sido colocado, solamente está hecho para ser habitación de Dios. Pero muchas veces se ha convertido en guarida de ladrones porque nos hemos olvidado de la vocación cristiana a la que hemos sido llamados y hemos ido tras falsos ídolos.
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ORACIÓN: Jesús, enséñanos a escuchar al Padre que quiere guiarnos día a día en la realización de nuestra vocación específica. Padrenuestro Oración: Corazón Eucarístico de Jesús. Ten piedad de nosotros. Amantes como tu Madre. Fieles como Juan y las Marías del Evangelios. Queremos acompañarte Jesús, en la Eucaristía. Oración final Jesús, que desde la Cruz diriges tu mirada a tu Madre y al Discípulo, danos, en medio de los sufrimientos, la audacia y la alegría de acogerte y de seguirte con confiado abandono. Cristo, fuente de la vida, de toda gracia y de toda belleza, concédenos contemplar tu rostro sonriente, rostro de quien salva al mundo y lo guía hacia el Padre. Señor, a ti se dirige nuestra alabanza, acompañada por la Iglesia y por tu Madre: concédenos descubrir en la locura de la Cruz la promesa de nuestra resurrección.  A ti, Jesús, cuyo rostro resplandece en la hora de las tinieblas, como rostro de Maestro, de Hijo, de Amigo, nuestro amor y nuestra gratitud, con el Padre y con el Espíritu, en el tiempo que pasa y en la perenne eternidad. R/. Amén

Canto: Gloria (misa 500 años)

  Canto: Gloria (misa 500 años) En las alturas gloria al Señor y en todas las naciones al hombre paz.   Te alabamos te bendecimos,...