lunes, 16 de febrero de 2015

DIOS LLAMA A ABRAHAM

LO QUE DICE ABRAHAM A MI INQUIETUD VOCACIONAL 

La vocación de Abraham
            La vocación de Abraham es una de las vocaciones más significativas. Abraham, el padre de los creyentes, es un llamado. Un hombre a quien Dios habla y a quien llama por su nombre. Y Abraham responde. Es el “amigo de Dios” (Is 41, 8). La llamada de Dios a Abraham la encontramos en Gn 12, 1. La respuesta de Abraham, en Hb 11, 8. En la vocación de Abraham podemos descubrir los elementos de toda verdadera vocación.
                                            
 La llamada a Abraham
            Dios llama a Abraham. Le invita a salir de su tierra para realizar en él y por medio de él la bendición a todas las naciones de la tierra. Éste es el relato de la vocación de Abraham:
            Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra». Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot” (Gn 12, 1-4 y ss).
            En los once primeros capítulos del Génesis aparece el proyecto original de Dios, que el hombre trastorna por el pecado. La bendición inicial queda transformada en maldición... Y aquí, en Gn 12, en cambio, surge la solución definitiva que Dios propone, en la persona de Abraham, como alternativa a esa maldición merecida por el hombre.

     La respuesta de Abraham
            La reacción inmediata de Abraham (partió Abram, como le había dicho el Señor) es ya una respuesta de fe que evidencia que el don prometido se está realizando ya. Como dice la Carta a los Hebreos, “Abraham, obediente a la llamada divina, salió hacia una tierra que iba a recibir en posesión, y salió sin saber a dónde iba. Por la fe vivió como extranjero en la tierra que se le había prometido, habitando en tiendas...” (Hb 11, 8-9a). Abraham es el padre de los creyentes porque vive por la fe. Su manera de proceder al ponerse en camino es un fiarse de Dios más allá de las apariencias, empeñándose en ver como una bendición lo que aparece simplemente como una maldición. Abraham ha recibido una llamada de lo alto y se fía totalmente, esperando que se cumpla lo que se le promete.

     El significado de la bendición
            “Yo haré de ti un gran pueblo, te bendeciré y haré famoso tu nombre, que será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan. Por ti serán benditas todas las naciones de la tierra” (Gn 12, 2-3).
            Para entender en qué consiste la bendición que Dios promete a Abraham hay que comprender lo que significa su partida o salida. Abraham es bendecido porque parte, porque se pone en camino. Abraham parte con sus posesiones y con su familia, pero deja su tierra. Su partida reviste un hondo significado: supone para Abraham un total desarraigo, como consecuencia de su asentimiento a la llamada de Dios. De hecho queda a la intemperie. A causa de su partida, Abraham se convierte en Ger (un extranjero): vive en un país que no es el suyo, no tiene derechos, no posee ninguna tierra y lo único que tiene es una promesa de Dios, de quien se fía plenamente. Todo en la historia de Abraham parece llevar el sello de la contradicción y estar envuelto en el misterio.
            ¿Qué hace Abraham al llegar a la tierra prometida?: Abraham levantó allí un altar al Señor, que se le había aparecido. Abraham, fiel siempre al Señor, creyendo en la promesa a pesar de todo, será causa de bendición porque en la maldición no maldijo a Dios, sino que lo bendijo levantando un altar en su honor.
            La Biblia nos muestra el proyecto divino sobre los hombres y mujeres a través de la figura de Abraham como el intento definitivo de Dios de recuperar una realidad humana que parecía irrecuperable. Con la creación Dios había comenzado su proyecto de bien, su bendición para la humanidad. Pero el pecado del hombre trastornó todo. Con la llamada a Abraham y con su respuesta fiel, las cosas volvieron a enderezarse. De nuevo, la bendición de Dios se hacía posible para todos los hombres y mujeres. Es decir que el llamado, lleva consigo abrazar el proyecto de Dios que quiere volver a levantar a la humanidad caída.  Como joven, podría vibrar con este proyecto de Dios, seria parte de mis intereses?


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